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“AÑO DE LA LUCHA CONTRA LA CORRUPCIÓN E IMPUNIDAD”

FACULTAD: DERECHO Y CIENCIAS POLÍTICAS

CURSO: DERECHO CIVIL – CONTRATOS PARTE ESPECIAL

DOCENTE: Dr. ANTONIO M. ANTAY BOLAÑOS

TEMA:

INTEGRANTES: 1. BARRÓN VIGO ANTHONY 2. DIAZ BAZO JUAN 3. DEL VALLE CHILET VICTOR 4. POLO SALAZAR JHON

CICLO: XI-A

HUACHO – PERÚ 2019

CARÁCTER OBLIGACIONAL DEL CONTRATO DE COMPRAVENTA

ARTÍCULO 1529 «Por la compraventa el vendedor se obliga a transferir la propiedad de un bien al comprador y éste a pagar su precio en dinero». Por la compraventa el vendedor se obliga no solo a entregar la cosa, sino a transferir el derecho de propiedad de la cosa que enajena. PLANIOL -RIPERT y Hamel, la transmisión de la propiedad de la cosa vendida es el elemento esencial del contrato. La compraventa es el contrato bilateral más importante y es bilateral porque una de las partes se obliga a transferir definitivamente a la otra, una cosa y esta última se obliga a pagar su precio en dinero. Veamos así que existen obligaciones reciprocas. Para la existencia de compra-venta debe existir acuerdo sobre todo los extremos del contrato. El consentimiento debe ser completo; integro y total. El contrato de compraventa tiene como causa, para el comprador, la adquisición de la cosa; y como causa para el vendedor, la adquisición del precio. El contrato de compraventa en su esencia está destinado a trasladar el derecho de propiedad del vendedor al comprador, sobre la cosa enajenada, o también se puede decir que la compraventa es contrato de enajenación, en cuanto este vocablo denota transferencia del derecho de propiedad del vendedor al comprador. En ciertos supuestos el traslado de la propiedad se opera de inmediato, en otros después. El Código Civil peruano de 1984 define al contrato de compraventa como aquel por el cual el vendedor se obliga a transferir la propiedad de un bien al comprador y éste a pagar su precio en dinero, tal situación se enmarca dentro de una tendencia casi unánime de la legislación de nuestra tradición jurídica, que intenta definir o dar un concepto de este contrato. En este sentido, es necesario señalar que la definición de compraventa que contempla el Código Civil peruano, debe ser analizada, necesariamente, desde dos perspectivas distintas, las mismas que están delineadas por los elementos esenciales-especiales de este contrato, vale decir el bien y el precio. La obligación del vendedor en relación al bien El Código de Napoleón originó una tendencia legislativa que consideraba que en el contrato de compraventa el vendedor se obligaba a entregar una cosa; criterio que predominó sobre todo en Códigos y Proyectos del siglo XIX y las primeras décadas del siglo XX. Hoy en día, la tendencia generalizada en nuestra tradición jurídica es la de definir al contrato de compraventa como aquel

por el cual el vendedor se obliga a transferir la propiedad del bien al comprador, la misma que fue iniciada por el Código Civil argentino, en 1871. Debe mencionarse que dentro de esta tendencia legislativa se encuentran también el Código Civil alemán y el Código de las Obligaciones de Suiza, los mismos que además de señalar la obligación de transferir propiedad, resaltan la obligación de entregar el bien, precisión que resulta adecuada. La obligación del comprador en relación al precio Por otra parte, resulta necesario hacer referencia al segundo elemento esencial-especial del contrato de compraventa, vale decir el precio. En este sentido, todos los Códigos Civiles consultados contemplan como elemento fundamental del contrato de compraventa al precio que debe pagar el comprador. El contrato de compraventa, es un contrato que nos ¨obliga a transferir la propiedad¨, no la transfiere. El vendedor asume una obligación de dar. Esta obligación de dar se encuentra específicamente vinculada al derecho de propiedad que es un derecho real, el de mayor categoría como que contiene y subsume todos los demás derechos reales. Esta obligación de dar del vendedor tiene su correspondencia en otra obligación de dar, la del comprador de pagar el precio en dinero. Estamos entonces ante un contrato, donde ambos contratantes han asumido obligaciones reales: uno dar el bien, otro dar el dinero. Entre esto se presenta una relación jurídica de reciprocidad. La razón jurídica de entregar el bien que tiene el vendedor se encuentra en la entrega del dinero, como justiprecio por parte del comprador; y a su vez, la razón jurídica del comprador de entregar el precio en dinero se halla en la entrega del bien por el vendedor. El contrato de compraventa es un contrato consensual y esto quiere decir que se perfecciona por el simple consentimiento de las partes contratantes. ACERCA DEL PRECIO EN EL CONTRATO DE COMPRAVENTA Tal como podemos señalar, el contrato de compraventa tuvo mucha importancia en nuestra legislación, es por eso que se tiene muchas definiciones sobre el tema del precio, que es el que abordaremos a continuación. Dícese que el precio, designado como el valor pecuniario al que se le otorga a una cosa, pero verdaderamente la definición de este es muy amplia. Distintas materias y teorías económicas han construido una definición precisa para desarrollar lo que es el precio, es así como el derecho nos dice que el precio es una prestación expresa en dinero que los contratantes acuerdan para el pago proporcional a una cosa, se ha revisado en diversos contratos que están regulados en nuestro código civil la particularidad que tienen en común, siendo estos: el contrato de suministro, donde nos habla sobre una prestación dineraria que debe cumplir el suministrado en favor del suministrante; el contrato de hospedaje, donde el significado del precio se basa en la retribución que se obliga a pagar el huésped; el contrato de locación de servicios, hablamos de precio en el reintegro que es pagado por el comitente al locador; el contrato de obra, la prestación a ejecutar por el comitente a razón del contratista es llamado precio y el contrato de depósito, donde el

depositante abonará como una custodia de bien al depositario, siendo este oneroso, podemos decir que hay una definición de precio. Se puede decir que el objeto de la principal prestación del comprador en una compra venta, es llamado “precio”, este representado en dinero o cualquier otro signo representativo a cambio de que el vendedor se obligue a transferirle un bien. El código civil de 1984 designa al precio como la principal prestación del comprador y especifica que este pago deberá efectuarse en dinero, dicho enunciado causa mucha controversia por lo que muchos doctrinarios creen en la posibilidad de que el precio consista en otro signo que represente el dinero; es ahí donde se marca una barrera entre la legislación y la doctrina. Brindaremos un análisis de la división sobre el precio: Debe consistir necesariamente en dinero Solo se manifiesta que diferentes grupos legislativos y autores consultados aceptan la referencia de que el precio debe consistir solamente en dinero y no en bienes sean tanto muebles o inmuebles, esto con la finalidad de salvaguardar la prestación que recibirá el vendedor. Debe consistir en dinero o signo que lo represente Podemos decir que comprendemos la posición anterior, debido que, esta nos hace diferenciar un contrato de compraventa del contrato de permuta, por lo que existe ese requisito indispensable de que sea en dinero, siendo que, de no haberse establecido, el comprador tendría la facilidad de pagar al vendedor con un bien proporcional. Bien es cierto que la doctrina y jurisprudencia ha ido evolucionando tanto que actualmente tenemos la aparición de los llamados títulos valores o títulos de crédito, en el que señala Ulises Montoya Manfredi (1970): “Se trata de todo ese conjunto de documentos que tienen vida propia, que circulan con gran intensidad en el tráfico económico, y de los que emergen para sus titulares, derechos típicos, con caracteres bien definidos” p.5. Hacemos alusión de que se refiere a caracteres bien definidos a los derechos en un documento, la legitimación, la necesidad de un documento y la autonomía de este. Dicho esto, debemos precisar que son considerados títulos valores: la letea de cambio, el cheque, el pagaré, el certificado bancario de moneda extranjera y moneda nacional, el certificado de depósito y warrant, el título de crédito hipotecario negociable, el conocimiento de embarque y la carta de porte, etc. Por su importancia en el mercado es que estos han ido reemplazando al dinero como medio de pago, dado que aseguran al usuario que lo utiliza por su seguridad y viabilidad en el uso, es por ello que con los avances doctrinarios se puede hablar de una posibilidad de utilizar dinero o un signo que lo represente (títulos valores). Con respecto a esto, aclaremos que el vendedor esta en todas las facultades de oponerse rotundamente a un pago con signo representativo al dinero, por el hecho de que contravenga a las

garantías que se le otorguen o incluso si este no fuese el dilema, prefiere el pago integro en dinero contante. Cabe resaltar lo expresado por Mario Castillo Freyre (2015): “Es indudable que hoy en día representa mayor garantía para un vendedor, el recibir como pago del precio del bien un cheque de gerencia, que dinero en efectivo, dado el peligro de robo o falsificación de billetes existente” p.26. Actualmente el vendedor prefiere la seguridad integral de un pago a someterse a la posibilidad de que terminen robándole el dinero, es por ello que se plantea la posibilidad de usar estos títulos valores. Pero considero que el cheque es el único titulo valor susceptible de ser considerado como signo que representa al dinero, porque en el encontramos la única manera de constituir una orden de pago. El artículo 1233 del código civil nos asegura que ningún titulo valor puede constituir un signo que represente al dinero, pero cabe la posibilidad de que si lo sea, por lo que no cancela la obligación hasta que es pagado por el banco, no será menos cierto que su entrega es el resultado de una obligación, contraída por un contrato de compraventa, es debatible el hecho de que se determine como cumplida la obligación con la entrega del cheque o con el cobrar de este cheque. Estos dos puntos tratados anteriormente no constituyen una oposición, solo se señala que el segundo es la evolución comercial del punto primero sobre el dinero. Es claro precisar que el dinero pactado en el contrato de compraventa puede ser en moneda nacional o moneda extranjera; esto da a entender que en moneda nacional hablamos de un criterio nominalista en base a la regla general del artículo 1234 del Código Civil. Pero bajo un criterio valorista las partes pueden pactar un precio que sea sujeto al artículo 1235 del mismo código. Finalmente podemos decir que puede pactarse el precio de un contrato de compraventa en moneda extranjera, de acuerdo con lo establecido en el artículo 1237 del Código Civil.

BIBLIOGRAFÍA

CASTILLO FREYRE, Mario (2015). Comentarios al contrato de compraventa. ROMERO ZAVALA, Luis (2003). El derecho de los contratos en el Perú en el código civil peruano de 1984, Contrato de compra-venta JORGE EUGENIO CASTAÑEDA (1970). Contrato de compra-venta. MONTOYA MANFREDI, Ulises. Comentarios a la ley de títulos valores. Lima: UNMSM, 1970, p.5.

CASTILLO FREYRE, Mario. Comentarios al contrato de compraventa: Análisis detallado de los artículos 1529 a 1601 del código civil. Lima: Miraflores, 2015, p.26.

Freyre, M. C. (2003). Estudios sobre el CONTRATO DE COMPRAVENTA. Freyre, M. C. (2015). Comentarios al contrato de compraventa.

SOBRE LOS GASTOS DE ENTREGA EN EL CONTRATO DE COMPRAVENTA

Actualmente no existe una ley que regule de manera específica los contratos de compra venta de bienes inmuebles. Todo lo que conocemos es a partir de la interpretación del Código Civil. Para entender un poco mejor acerca de los gastos de entrega en el contrato de compraventa, debemos entender bien que es un contrato de compraventa. El contrato de compra venta es un acuerdo mediante el cual, una persona X denominado vendedor, se compromete a entregar un bien a una persona Y el comprador, a cambio de un pago de su precio en dinero. A partir de aquí podemos darnos la idea de que tanto el comprador como el vendedor, generan obligaciones. El comprador a pagar en precio de dinero al vendedor a cambio de la entrega del bien. Y el vendedor queda obligado a transferir el bien. ¿Pero que sucede si el bien comprado tiene que ser transportado a otro lugar? ¿Quién cubre los gastos de entrega? ¿Quién cubre los gastos de transporte? El artículo 1530 del Código Civil Peruano: Los gastos de entrega son de cargo del vendedor y los gastos de transporte a un lugar diferente del de cumplimiento, son de cargo del comprador, salvo paco distinto. Nuestro código civil ya es muy claro en cuanto a quien (Tanto el comprador como el vendedor) se hará cargo del costo de transporte, en caso de que el lugar de entrega del bien, sea en un lugar diferente del ya pactado. También nos señala que se puede pactar dichos pagos y la forma de hacerlo sería en la negociación de la compra del bien mueble.

“Por la negociación, la compraventa puede ser tanto un contrato de negociación previa como un contrato por adhesión o un con cláusulas generales de contratación” (Freyre, Estudios sobre el CONTRATO DE COMPRAVENTA, 2003, pág. 15) En la negociación previa ambos, tanto el vendedor como el comprador se van a ponen de acuerdo, y van a poder modelar su contenido, donde podrán determinar quién cubrirá los gastos de entrega del bien, en caso no se señale quien cubrirá dichos gastos, se entenderá que el vendedor cubre los gastos de entrega, y el comprador los gastos de transporte. En muchos casos la compra de un bien mueble, no genera un gasto de entrega, por ejemplo: Carlos tiene unas zapatillas, y se las quiere vender a Juan, este acepta, y le paga una cantidad de dinero por las zapatillas (Ambos se encuentran en la misma hora y lugar de la compraventa que se ha realizado) Cada uno termina obteniendo todo lo pactado, sin ningún problema. Carlos obtuvo el dinero, y Juan las zapatillas. Está claro que en este caso en particular, la entrega del bien no implica algún tipo de gasto, ya que ambos se encontraban en el mismo lugar en la misma hora de la compra. Podemos considerar que la entrega generaría gastos cuando, el bien a comprar, o el comprador se encuentren en diferentes lugares. Un ejemplo claro de este caso sería: Pedro está vendiendo un juego de mesa, y se lo quiere vender a su primo Roberto que vive en el otro lado de la ciudad. (Freyre, 2015) Afirma: El tema del transporte se encuentra íntimamente relacionado con el de la entrega, ya que, salvo en los casos de tradición ficta, o en el de inmuebles por naturaleza, resultará imposible efectuar una entrega sin el transporte de los bienes al lugar en que debe realizarse el pago. Dentro de tal orden de ideas, en la mayoría de casos, la entrega será el efecto del transporte; y el transporte será la causa de la entrega.

Se puede decir, de esta forma, que entre ambos conceptos existe una íntima relación de causa y efecto. Probablemente este sea un pequeño gasto de transporte, de los cuales ambos pudieron pactar el pago de quién va hacerse cargo de este gasto generado por el envío. Muchas de las compras que se pueden realizar hoy en día, no son solo de nuestra propia ciudad, ahora con la nueva tecnología y el internet, nos ha podido conectar a un red de comunicación en la que cualquier persona en cualquier parte del mundo puede comprar un producto, o venderlo. Estas compras pueden darse por medio de sitios web (Ebay, Amazon, Wish, entre otros). Muchos de esos productos vienen siendo enviados de diferentes países, ya sea vía marítima, aérea o terrestre, generando un gasto en el envío, y de ser necesario un gasto en aduanas. Ya que para los envíos del extranjero los vendedores nos facilitan muchas formas de transporte, al alcance del bolsillo de cualquiera, obviamente con una diferencia en el precio, ya que si pagas un mayor precio de transporte de envío, el producto llega mucho más rápido a tu domicilio. (Freyre, 2015) Señala los gastos susceptibles de derivarse del transporte: En realidad resulta difícil pronunciarnos en términos unívocos y concluyentes en torno a los gastos susceptibles de derivarse del transporte, ya que independientemente de la parte que los asuma el monto de los mismos dependerá del medio que se emplee para efectuar dicho transporte, como podría ser la vía terrestre, aérea o marítima, supuestos en los cuales, como resulta evidente, los costos de dicho transporte variarán de manera notable. Además debe tenerse en consideración que dentro de cada uno de los medios de transporte mencionados, los costos no serán los mismos, pues variarán de acuerdo al prestigio y calidad de la firma que se escoja para ejecutar dicho transporte, a la par que de la naturaleza del objeto u objetos que se vayan a transportar. Por tanto, sabemos que según el Artículo 1530 del código civil peruano, nos dice que los gastos de transporte están a cargo del comprador, salvo que tanto el vendedor como el comprador, se pongan de acuerdo quién pagará los generados de transporte.

ACERCA EL CONTRATO DE COMPRAVENTA CUANDO EL PRECIO SE FIJA PARTE EN DINERO Y PARTE EN OTRO BIEN Artículo 1531° del Código Civil Peruano: Si el precio de una transferencia se fija parte en dinero y parte en otro bien, se calificará el contrato de acuerdo con la intención manifiesta de los contratantes independientemente de la denominación que se le dé. Si no consta la voluntad de las partes, el contrato será de permuta cuando el valor del bien es igual o excede al del dinero; y de compraventa, si es menor. El Precio Mixto: Freyre, M. C. (2015) menciona: El precio, de acuerdo a un criterio mayoritario en doctrina, debe consistir – fundamentalmente– en dinero o en signos que representen al dinero, siendo el caso más común el de las monedas extranjeras. Esto significa que en tanto en una compraventa se convenga un precio en metálico (ya sea moneda nacional o extranjera) o en una mezcla de estos dos elementos, vale decir moneda nacional y moneda extranjera a la vez, no habría problema alguno para saber que nos encontramos frente a un contrato de compraventa. El problema nace cuando el precio en moneda nacional y/o extranjera, se presenta con el agregado de un bien de distinta naturaleza de los mencionados, vale decir, por un bien que no sea ni dinero ni signo que lo represente (moneda extranjera). En este caso, la interrogante que ha preocupado a la doctrina es si estamos ante un contrato innominado (o atípico), ante un contrato de permuta o ante un contrato de compraventa. No ha existido ni existe criterio unánime al respecto. Pero tanta variedad de criterios como los encontrados en doctrina, hallamos en los diversos Códigos Civiles de nuestra tradición jurídica. Debemos señalar que resulta mayoritaria la tendencia de Códigos Civiles que se pronuncian sobre el tema del precio mixto. (p. 34).

La solución que plantea el Código Civil en el artículo 1531, establece las pautas a seguir a los efectos de calificar el contrato. a) Cuando la intención de las partes consta en forma manifiesta, esta circunstancia es la que determina la figura contractual querida, al margen de la denominación que se le ha dado al negocio.

b) Cuando no conste la intención de las partes en forma manifiesta, la calificación del contrato queda a la valoración comparativa entre las prestaciones, pudiendo presentarse los siguientes casos: 1) Que el valor del bien resulte equivalente al valor de la prestación dineraria; en este caso el valor es de permuta. 2) Que el valor del bien sea mayor al de la prestación en dinero, en cuyo caso, el contrato es también de permuta. 3) Que el valor del bien resulte menor al de las prestaciones en dinero, caso en el cual el contrato es de compraventa. “…para calificar un determinado contrato de compraventa o de permuta, en puridad de criterios habría que atender primordialmente a la real intención de las partes, al ánimo serio que les ha movido a realizar la transacción. Si éste ha sido esencialmente la obtención de una determinada cantidad en metálico, lo cual suele ir unido a la intención de lograr un concreto lucro proveniente de la plusvalía del objeto transmitido o a transmitir, parece entonces debería calificarse el contrato, sin duda alguna, como compraventa. Por el contrario, si esta intención crematística no existe, o existe, pero con un carácter podríamos llamar secundario; si lo que realmente hay es una clara voluntad de acomodar dos anhelos adquisitivos de dos cosas concretas y determinadas, cuyos propietarios se ponen en relación, lo que de ello resulta, también a las claras, es un contrato de permuta…” (José Luis Marino Hernández, 1989, p 45). Posición intermedia: BORDA, comentando el contenido del art. 1356° del c.c. argentino, en cuanto a la tercera hipótesis, que hemos llamado intermedia, dice lo siguiente: "Por muestra parte estimamos que en tales casos no hay estrictamente ni venta ni permuta, sino un contrato innominado, que tiene elementos de ambos", mencionando además que concuerda con su criterio, LUZZATTO, en su obra: Compraventa. La calificación de contrato mixto nos parece más razonable. En todo caso, la ley definió el problema. (Borda Guillermo) (Luis Romero Zavala. 2002, p. 20). Asimismo, Luis Romero Zavala (2002) afirma: La ley dice que debe calificarse con independencia de la denominación dada, Es de suponer la presencia de hechos determinantes en otro sentido contrarios al nombre, como haberse consignado en los documentos Preliminares situaciones que corresponden al contrato cuyo nombre no se usó. En fin, la casuística ha de presentar circunstancias concretas que constituyan elementos de juicio esclarecedores. Claro está, si eso es posible, tendrá que aplicarse criterios lógicos, es decir, apreciar la proporción de valor que está representado en dinero ante el que está representado en otro bien. Porque de eso de eso se trata la hipótesis; que el precio este fijado parte en dinero y parte en otro bien. La fórmula es correcta; si la parte representada en dinero es mayor será compra- venta, en cambio, parte representada en otra bien resulta mayor permuta. La hipótesis intermedia también está resuelta; si la parte representada en dinero es igual a la parte representada en

otro bien, el contrato es de permuta. La pregunta es ¿y por qué no se declaró que fuese compra-venta, cuando este contrato presenta menos problemas que el otro? Libertades que a veces se toma el legislador, indudablemente. (p .20). Conforme a lo expuesto, estamos frente a un caso particular de transmisión de bienes, donde la posibilidad de elegir entre un contrato de permuta o de compraventa, dependerá en primer lugar de la intención manifiesta de las partes, independientemente de la denominación que le den las partes; es decir la configuración del contrato debe ser de tal manera que no exista duda acerca del tipo contractual que ellas han elegido, pues de lo contrario la calificación que ellas le otorguen no tendrá mayor significado ni trascendencia jurídica, más que un simple título; aunado a lo expuesto, del segundo párrafo se extrae que: según sea mayor el valor de las prestaciones, en dinero o en especie, como contrato de compraventa o permuta, respectivamente.

BIBLIOGRAFIA

MARIO CASTILLO FREYRE (2015). Comentarios al contrato de compraventa. Luis Romero Zavala (2002). Derechos De Los Contratos En El Código Civil Peruano, El Contrato De Compra-Venta. José Luis Marino Hernández (1989). El peruano. Exposición de Motivos del Código Civil.

Bibliografía Freyre, M. C. (2003). Estudios sobre el CONTRATO DE COMPRAVENTA. Freyre, M. C. (2015). Comentarios al contrato de compraventa.