La Semantica Pierre Guiraud

e P. Guiraud LA SEMÁNflCA La semántica, o estud¡o del sentido de las palabras, se cuenta entre las disciplinas cuyo

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P. Guiraud

LA SEMÁNflCA

La semántica, o estud¡o del sentido de las palabras, se cuenta entre las disciplinas cuyo intenso cultivo es característica peculiar de nuestra época. Sin embargo, el hecho de que se le conceda tanta atención

ha conducido a no pocas confusiones y a tal mult¡pl¡cación de matices, que es d¡fíc¡l aceptar el vocablo "semántica" como portador de un concepto bien definido. Era urgente, pues, emprender una labor de deslinde para discern¡r los variados enfoques comprend¡dos bajo aquella de-

signación. Es ésta la tarea principal que Pierre Guiraud se ha impuesto y cumplido con encomiable claridad en el presente libro. Su análisis de la significación, de los cambios de sentido y de los problemas estructurales ayuda a destacar los puntos en que la semántica participa de campos tan esenciales como la filosofía, la lingÜística, la psicología y hasta la sociologÍa, y precisa con ello el territorio cuya exploración le corresponde propiamente.

Con esta contribución, la semántica, ciencia cuyo propio nombre se ha prestado a las mismas ambigüedades que analiza, ocupa el puesto que le corresponde en la ordenación del conocimiento y colabora decisivamente a la solución de numerosos problemas, tan importantes como diversos.

FONDO DE CULTUBA ECONOMICA

BREVIARIOS FoNno

or

d'el

Cur-tun¡, EcoNóulcl

153

LA StrMANTICA

LA SEMÁI\TICA por PIERRE GUIRAUD

FONDO DE CULTURA ECONÓMICA MÉxIco

Primera edición en francés,

1955

Séptirnu edición en francés, L972

P¡imera edición en esPañol, 1960 Primera reimpresión, 197I Scgunda reimpresión, 1974

Segunda edición en

esPañol,

t976

Traducción de Ju¿N A. Hesr-un

Título original

La

O

sémantique 1955 Presses Unive¡sitaires de France, París

D. It. @ 1960, Fonpo DE CuLruRA Ecoxónrc¡ Av. de la Universidad, 975; México 12, D' F' Impreso en México

Al Instituto de Estudios Franceses de la Universidad de Groninga ('orno recuerdo de nuestro seminario de 1954-1955

INTRODUCCIÓN

I. Lls l,¡. snuÁmrrc¡.

TRES SEMÁNTICAS

es el estudio del sentido de las palabras.

l'ero observaciones, teorías y puntos de vista recien' lcs vuelven a plantear en la actualidad este viejo pro' Irlema y, como todas las ciencias alavez muy viejas y rnuy jóvenes, la semántica adolece de una inexacta de' Iinición de su finalidad, y de poca precisión en su terrninología. Por eso, tanto eI especialista como el lego sc sienten desorientados ante los usos que de este térrnino encuentran cada día. Semantícs, a Reil Vea:pon in War on Free Enter-

prisel proclama el New Yorh Tímes a tres columnas. Y si "la filosofía constituye la semántica y la sintaxis del lcnguaje científico", ¿cómo pueden ser los vagidos ttreflejo semántico"? «lcl recién nacido un ¿Y qué serán Ia "semántica del jazz", la de la lrrcha libre, la del t

artelón

?

Lo que pasa es que la palabra que designaba en un principio una rama especial del estudio del lenguaje, ha sido adoptada por los Iógicos y los psicólogos, y pertencce hoy a tres disciplinas distintas. EI vocablo sernántico, del griego semairw, "significrrr" (a su vez de séma, t'signo"), era originalmente tl adjetivo correspondiente a t'sentit].o". Un cambio somántico es un cambio de sentido, el valor semántico tlc una palabra es su sentido. Después de aplicarse a la ¡lalabra, esta expresión se extiende a todos Ios signos, y se habla de la función semántica de los colores del 1 "La semá¡ltica, un &r¡na de los rojos en la Iucha contra la lilrre empresa." 9

LA SEMANTICA LINGÜÍSTICA

INTRODUCCIÓN

10

blasón o de los gallardates de la marina, del valor semántico de un gesto, de un grito, de un signo cualquiera mediante el cual tras¡nitimos un mensaje y nos ponemos en comunicación con otras personas. Es semántico todo lo que refiere al sentido de un signo cle comunicación, particularmente las palabras. Hay tres órdenes (principales) de problemas semánticos:

problema psicológico: ¿Por qué y de qué modo nos comunicamos? ¿Qué es un signo y qué ocurre en nuestra mente y en Ia de nuestro interlocutor cuando se establece la comunicación? ¿Cuál es el sustrato y el mecanismo fisiológico y psíquico de esta ope-

a) Un

ración?, etcétera,

b) Un

problema lógíco: ¿Cuáles son las relaciones del signo con la realidad? ¿En qué condiciones es aplicable un signo a un objeto o a una situación gue el signo debe significar? ¿Cuáles son las reglas que ga. rantizan una significación verdadera?, etcétera. mejor dicho, problemas- de c) Un problema -o, pues cada siste na de signos sigue orden lingüísfico, reglas específicas en relación con su naturaleza y función. semántica por excelen' La semántica lingüística -la estudia las palaobrala presente de único objeto cia,

bras en el seno del lenguaje: ¿Qué es una palabra; cuáles son las relaciones entre Ia forma y el sentido de una palabra, y entre una palabra y otra; cómo garantizan éstas su función?, etcétera. La semántica pafiicipa, pues, de tres ciencias distin' tas: la psicología, Ia lógica y la lingüística, que estu' dian, eada una por su lado, el problema de Ia signifi'

11

del sentido de los signos.- Ciertamente' no se hun presentado siempre estos problemas bajo el título ,lc se'mántica, y *o"ño, "hacen semántica sin saberlol', de lógicos. p.or I)ero en los úliimos tiempos una escuela han rervrn' por otra, una parte, y un grupo de psicólogos existen y actualmente la palabra, ,licado

c¿rción

y

li senuúntiea (Iingüística) ur.a sem'ánina tí'l'o' ir"io u"*ir.r"*"tt" 'ri¡io,ligada a la lógica simbglic-a, y.t:'u. semántica gánerol,

'

!r" ..

una psicosociológica del signo'

Estas tres acepcion"u d" l, palabra, correspondientes n t..s aspecto, d" ,, mismo p"o""to, están en estrecha entreinterdependencia; su campo y sus problemas se constantemente' cruzan y se confunden

2. Le srMÁNTICA LINGüÍsIICA Esta ambigüedad repercute en el interior de la lingüís' ¡"u, ¿o"A! el contüido de la semántiea está todavía lnal'definido. En un principio estudia los cambios de r".rtiJ, y coincide *á, o -tt'os con el análisis de las ;Iigr."r;' de la antigua retórica; luegri reco-ge las obser' lo uu"'iorr.u y tesis de-la lógica y de la psicología, con teoría cual extiéncle su campo por nuevos derroteros: del signo lingüístico, lunción psicosocial del lenguaje' cstruáras lelxicológicas, etc., con lo cual sólo se logra oscurecer una terminología que ya era insegura desde el principio. ios gümáticos tenían ya, desde principios tlel siglo

xx]el

ténnino sernasiología, o-estudio de los signi'

Iicrdos (también de sema', "signo"). El lingüista francés Michel Bréal lo sustituye por -el de semiíúca para designar "la ciencia de los signifi' o'leyes que rigen la transformación de cados" y de lás

12

LA SEMANTICA

INTRODUCCIÓN

los sentidos"| que es "un estudio tan reciente que ni siguiera ha sido bautizado", y que proviene de la semasiología, renovándola y enriqueciéndola. Desde este momento ambas palabras se conlunden y su uso generalizado impide la aecptación de nuevos términos, como sematología, glosología, remática, rematología, etc? que surgen esporádicamente. El término semtíntica, que nosotros empleamos, está en vías de suplantar a semasiologíq por lo menos en Francia y en los países de habla inglesa, donde la obra de Bréal garantiza su difusión.

Bajo este título expongo el conjunto de problemas demasiado estrecha según otros"

No deberá, pues,

ex-

de la semántica, tal cual la definen ellos.

13

la imagen mental de las cosas, la formación de los sonidos, su disposición en un orden determinado, la au' rlición, la formación de la imagen en la mente del oyente; toda una serie de problemas que interesan a la

sirs,

epistemología, a la lógica, a la psicología, a la fisiolo' gía, a la acústica y a la lingüística. En este último plano es posible descomponer la ca' dena hablada en tres elementos: sonidos, palabras, cons' trucciones sintácticas, que se definen a la vez por su

forma y por su función. La semántica es el estudio de la función de las paIabras; esta {unción consiste en transmitir un sentido.

que plantea el estudio de las palabras consideradas en su sentido; definición demasiado amplia según algunos,

trañar si en las páginas siguientes se encuentran problemas y teorías que no siempre han sido designados corno semánticos por sus autores, o que incluso han sido situados por ellos expresamente fuera del campo

LINGÜfSTICA

forma

función

sonidos

palabras

sernántica

construccíoncs

La serui.ntica es el

estud,ín d,el senti.ilo d,e las palaóras.' el lenguaje es un medio de comunicación; la lengua es el instrumento de que nos valemos para trasmitir nuestras ideas. tt¡Mozo, un burdeos!", trasmite a cierta persona mi deseo de conseguir cierta cosa, y esta persona me comprende: Ia idea, es decir, la imagen

del vaso de vino que tengo en la mente, se forma a

su vez en Ia suya. Se trata de un proceso complejo que implica las co2 1\[. Bréal, "Les lois intellectuelles du langage, fragments de sémantique", en Anrutaire ile tassocintion pour tencouragement d,es études grecques en France, XVII (IBB3).

Sobre este esquema insistiremos más adelante para aclararlo y matizarlo; destaquemos por lo pronto que la semántica definida de esta manera presenta dos pro' blemas {undamentales.

J/ El problema del sentido: ¿Por qué la palabra "burdeos'i significa en nuestro idioma un vaso de vino? ¿No tiene otros significados? ¿Cómo y por qué adqui' rió el que nos ocupa? ¿Cuáles son sus relaciones con las otras palabras?, etcétera. 2) El problema de la signífícwión: ¿Q:ué e.e una

14

LA SEMANTICA

INTRODUCCIÓN

palabra? ¿Cuál es su función? ¿Y cómo se garantiza ésta? Signili¿ación se toma aquí, pues, en el sentido activo de sustantivo verbal: signi-ficación; es un proceso psicológico, mientras que sentíd,o tiene un valor estático, es la imagen mental que resulta del proceso. Debe evitarse la indistinción del lenguaje corriente, que

confunde el senti.d,o y la sígnilicací.ón d,e la palabra.s La significación toca a la psicología, y el obleto de la semántica lingüística es esencialmente el estudio del sentido de las palabras. Pero el sentido está en estrecha relación con el mecanismo del proceso significante; de esta manera, antes de abordar el análisis, o siquiera la simple definición del sentido y de la semánticá, es indispensable presentar y considerar en zu conjunto el problema de la significaciór¡ del cual el lenguaje no es más que un caso particular. Así definida, nuestra ciencia abarca un campo am_ plísimo que, aun limitado a la lengua, invade los terre. nos de la lógica, la psicología, la teoría del conocimien. to, Ia sociologia,la historia, etcétera. En estas ramas se encuentra una bibliografía voluminosa sobre el particular, pero los límites de este librito me obligan a sacrificar cierto número de cuestiones (retórica, etimología, semántica de Bréal) en provecho de aspectos menos conocidos y más recientes, y a reducir a sus grandes líneas, forzándolos en esquemas simplificados, problemas cuya delicadeza, matiz y complejidad son esenciales. La presente obra no será, pues, otra cosa que una introducción a obras más completas, entre las cuales 8 La terminología no ha sido fijada todavía; algunos lingüis. tas designan como sentido y significación lo que llamo más ade lante (p. 34) sentido de base y sentido contextual¡

LINGÜfSTICA

15

lrrry que mencionar Meaníng and, changes ol mca.túng rk: Stern, que ofrece, sin lugar a duda, la recopilación rrrirs rica de ejemplos y la clasificaeión más coherente y sutil de que se dispone actualmente; The principles of stntantics de Ullmann, completado con un Précis ile sérnantique frangaíse, es eI manual más sistemático y uctual.

Estas obras se citan repetidas veces en las páginas siguientes, y hubieran podido mencionarse más todavía, pues constanternente seguiremos sus huellas y atravesaremqs su camino.

SIGNOS

I. LA SIGNIFICACIÓN: EL FROCESO SEMANTICO

Y

SIGNITICACIÓN

17

la discusión de esta distinción eseucial hay que definir la naturaleza del sigrro considerado en su generalidad.

1. Src¡vos y srcNmrcecrórv L¿, srcxrr¡c¡.cróN es el proceso qrue asocía un objeto, un una noción, un acontecimiento, a un signo suscep-

ser?

tible de evocarlos: una nube es signo de lluvia, un fruncimiento de ceño es signo de perplejidad, el ladrido de un perro es signo de enojq la palabra "caballo', es el signo del animal. Un signo es por tanto un excitante, un estímdo, como dicen los psicólogos, cuya aceión provoca en el or-

ganismo la imagen recordativa de otro estímulo; la nube evoca la imagen de Ia lluvia, Ia palabra la imagen de la cosa.

Lo que se llama experiencia o conosimiento no es sino una o'sigrrificación" de la realidad, de la cual las técnicas, las ciencias, las artes, los lenguajes? son los modos particulares; de ahí la importancia, la universalidad del problema de Ia signi{icación así planteado; vivimos entre signos, y una ciencia general de Ia significación abarcaría el conjunto de las actividades y de los conocimientos humanos. Pero hay una categoría de signos que nos ocupa aquí de manera muy particular, se trata de los signos sociales: la nube es signo de lluvia en virtud de una relaci6n natural, y el perro puede ladrar de manera espontánea, sin Ia inte¡rci6n de informarnos de su enojo y de prevenirnos de sus ataques; cuando gime, al contrario, para que le abramos Ia p'uerta, nos comuni,ca su deseo de ealir y sabe que lo comprendemos; el signo se vuelve instrumento de comuni,cacün. Pero antes de abordar 16

Un sigrro I \D estímillo a,§ociado a otro estíruia, del cual evoca la ünngen tnaúal. La significación eq por tarto, vn proceso pfuaiet todo osurre en la mente. La naturaleea de-esta asociación constituye el probleua fundamental de la teoría de los sigrroo y de la psicología; el conductismo (behaüorismo) o poicología de la conduct¿ y la psicología experimental en general han concedido un sitio preponddrante al problema del signo, y lo han situado en el centro de sus observacie nes y de sus hipótesis: es de sobra conocido el experi. mento clásico del perro de Pavlov. Dicha psicología su¡rone que todo esúruiD deja una hwlla mnemóniq, en el organismq Ere todo nuero attíruio inenrieo o asocfudo al primero puede hacer r+

surgir.

De esta manera, ver una nube evoca la imagen de otra nube ya vistq y aI mismo tiempo stcra. las il¡túgetus asociúas cou esa nube, en particular la de la lluvia; el ruido de platos, la de la comida; la vista de tma

llamq d r€cuerdo de una guemadura; el ladrido de un perro, la imagen de un perro; y dd mimo modo la pa-

labra t'perro", es decir, los sonidos gue forman esta palabrq evocg al llegar a nuestrm oídog la imagen ilel animal al cual están aspciados. Veremos ,níc tarde las cú. ticas a este punto de vista, algo antictado a loe ojos de la psicología moderna. En todo calro, era el prurto de vista de Saussure (compárese a continuación). Esta asociación es de naturaleza píqai¡Á, no son las cosas, sino las inágenes de las cosas y la iilea que de ellag nos formamos, los que se asocian en nuestra men-

18 te; y cosa

EL PBOCESO SEMANTICO según Saussute,

y un noubre,

SIGNOS

"el sigtto lingüístico no une una y una i-.geo

sino un concepto

acústica".

2. S¡cxos Y sÍ![Bor.os Todo signo es un cstímulo asociado. Pero hay dos grandes tipos de asociacioneo sig:rifica^ntec: loe signoo naturales y los sigrroe artificiales.

Loc primoros están basadoo en relacio,nes de fenó. m€nol) que se localiz¿n en la naturalezq la asociación "nube-lluvia" por ejemplo; todos nuegtros conocimien. tos, nuestras técnicas, nuestrss cier¡sias, equivalgp a percatarso de modo más o menos sutil y más o menos preciso de estas relaciones naturaleq que adguieren va-

lor de

sigrro en

la uedida etr fluo las

asociamoe en

nuestra mente.

Loe sipoo a*ificiales son de fach¡ra humana (o auimal) y se subdividen a su vez en dos grupos: unoo dibujo, un plano, sirven para lepÍesúat lo real

-un un rogistro fonográfico por ejeuplo-; otroe sinren para lemguaje articuladq un comunicarso con otro ser ¿demrin de cortesía, una se¡ial-. No hay límite taiante cntre ambas funciones, pues utilizamos frecuentemente fotograsigrros do representación para comunicar se üferencian fía, por ejerrplo-. Pero ambos grupos -una entre sí por su natu¡aleza. Loe primeroe son reproiluc" ciones do caracter€s naturales de la realitlad, son inuúgetws a bnos; los sggundos aon signos @nvencionales, sot símbolos.l Un retrato ile Pérez es un icono; el es-

-el

r Deag¡aci¡damcntc +o h¿ ¡ido posüle todavía llegar a un

acuerdo sobre el valor do cgto vocablo; los distintos autores emplea¡ la palabra "olmbolo" co¡ las accpcionas mrí¡ diver¡as.

Y

STMBOLOS

19

"Éo." l¡

ao pos,tula ninguna relación natural con Pén*o con la palabra "gonsales" sc hubiera írniso quc importa ee darse a hgrado lo misuno, ontor¡der. La a¡osiación resulta ri¡icanente de un acuerrlo ontro loe que han conveuido eor quo «peres" desig. ¡rn n Pórez puede verse, en presencia de un tlmulo acústico

rf

n¡l¡olo.

-estaaos,

fintru loo signos icoaográficoe so oonsideran todos lrr modoe de representación directa de lo rea[: fotograffq fonografía, regisüros diversog así como las artes. La ¡rintura rqrroduce las üneas y los colores de las cosas, ln osultura su msaa y su vohrmem, la música repra

ront& a veoes la imagen integral ilo los soaiilos, más fre or¡ontomento la de las ¡elaciones ilo altnrq cantidades

y tiornpo tal como oxisten en la naturaleza. Pero hay mismo tieopo una parte msyor o menor

rimprc al

rlo ¡imbolización y de convención en Ias artes; tesügo er Ia evolución de los cánones estátioo§.t Loe aignoe de comunicación propiamente dichoe son orcncialnente cont¿en¿bnale¡: su sentido resulta siem. pro de un acuerdo entre quienes loa e,mplean. Por ejem. ¡rlo: cierto dibujo rcpr€s€nta de ,'ronera natural doe lriíros que salen de la oscuela, pero no es sino en vir-

trrd do una @nvención que el rótulo amarillo al lailo rlo la calzada "sipifica" la presencia de una escuel¿

y la exhortacióu a la prudencia. Y aguí surge una nuerra distinci6n; ciertos símbolog ovocan loe caracteres naturales de las cosas, como suLas artcs llam¡da¡ "puras" eop estímuloc no arociadoe, no lo real, aino guc son realidad; no son signos sino objotoa . Llt rrtcs ¡bstracus sm icopogiflcas cr¡ l¿ medida en quc roproducco ciertog caracteres de Ia realid¡d.

'

roprúscntar¡

EL PROCESO

SEMANTTCO

cedo cou las aeñales de tránsito, mieutras que otros son puramente convencionales.

- H"y

sínúolos

rwütdos o iconográficos y hay sím-

bfus arbürarbs o puro§; la asociación

casos, pero

son convencionales en ambo§ couvemcional no excluye (ni existensia de asosiaciones natura-

taupoco postula) la les entrq el signo y la coea significada Los códigos de urbaniil¿d, las modaq los ritoq l8r @nveuciones sociales, son símboloa iconográficos o mo' tivadc; aguí se inclina la cabeza como sipo de sumi-

oión, allí se eructa como signo de buena ügestión; ha¡ pue$ uns liga natural entre d eigno y su sentido, pero que ¡ro es suficiente y ni necesaris lrara, evocar el sentido, ya que de todas manerao es una convención. I.oo lenguajes son símbolos pur¡mente convencio naleg en los cual€s la qsociación natural no ha existido jaoás o ya no es s€nüda. Pero t¿mbién ahí Ios límites

son imprecisoe entre loe síEbolos ¡ruros dcl álgebra o

lc ioia

ile las gr,áficas y de loe sist€mas de señales. Haste el tenguaje artisulailo sulpno.nna grán parte ih motivación: l,as onomatopeyag por eie'mplo, gue son ioonogrifiooe; Ia poesía, que €s un arte del len' "ign* guaje, del oral explota las yirh¡alidades de rePres€nta' ción natural: hmorías imitativas o erocadoras, rium cuyas proporcioaeq al igual gue en la música, €sán 'calcadoe del movimieoto y la duración interior de nues. tras €uocioues. La mayoía de los sistGmas son mixtos y muy Pocos son punxl; pertemeocu, sin mbargo, a uno de los cuatro graudes tipos (esguema de Ia página siguiente): a) ls signos natnrales, ¡emnooidc y clasificailoc pof nuestras t6c,Bicasr nuestras ciencias y nuestro§ coñG cimientoe.

SIGNOS

Y

STMBOLOS

2l

tr) Loc aigf¡os dd representación o iconos, que repro. rh¡r:cn los ca¡aete¡es naturales de las cosas, orrnlce figuran las artes.

y eutre loo

c) Lw eignoe de comunicación o símbolos asocisaloo rx»¡vencional¡nente a las cosas gue designan, y cuyo ti¡x» es el lenguaj-e articuladq eunque estén fuerteltt

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"n^rá

I.o§ I^ENGUAIES

I.o§ SIGNO§

»

EL SIGNIFTCfi)O

EL PROCESO SEMTNTICO

IJNGüISTICO

23

mente teñidos dc asociaqiones nah¡ralGs cn algrmas de

para todas las teorías y todoe loc tratadoe de semántica

sus foruas. d) Loe sigrroe de comunicación icono-sinbóücos, en. tre los cuales se cuentanJoe ritos, Ios cótligos sociales, las modas, etoétera.

modernos.

En el plano ile Ic ripos eociales' corrcsponde una primera opodci6n entrc imagÉrh y slmbolo a represerita' ción natural y rcprcsentaci6n convcncional (una fotografía y una fórmula algsbraica); clrtrc las doc tcne' moo imágemes convonciondizailas y.sírnholos.imagen (un plano y una onomstopcy¡). t H lengrraje articulado, único olicto de nueüo eüu' dio, perteneco a la categoríi de lc ainbolos puros oon uns parte not¡blo dc elcmcntos dc rqpresentaci{n natural.

Ha¡ atlemág otra opooici6n entre.signos tácnicoe y sig¡,os ccüéticos. En estos rfltimos, cstá eobrcpasada la fu¡ción prinaria de reprcsortaci6n; d aipo csti dotado ile ca¡actcrfuticas ser¡ndarias quo le permiten rcpresentar de tma cietta mancra. Dc este forma, la fotografía dc identidail se opone a la artística, do igual manera qüc lo haae d a¡tc dcl pintor a la simple técnica de reproducción aÍtesana, el disco a la interpretación, eto6tera; la literaturq y especialmentb la pocsía, son artes dd lengrraje. Sin embargo; el estr¡ilio de cstas últimas es objeto de la cstilística y noe intenem aguí. únicamente de manera accesoria.

3. Er. srcn¡r¡crDo Lilciifsrrco: sEI.{flDo Y

coNcEPTo

Ferilinanil de Sar¡ss¡ré tlejó eu su Curw ile üngüístba generah¡n esquema de la comunicación lingüística gue' adaptado o corregido en algunos puntos, sirve do base

La comunicación supone un locutor (o sujao

ha-

blante), un oyentg una oosa que el locutor quiere e municar al qyente, y sipos lingüísticm mediantc los cu¿les Ia comunica.

La vista o el recuerdo de un ínso¿ evoca €Ír la mente del intedocutor la imagen visual o concqlto (obot I,l, esto concepto evocs ¡x)r asociación la imagen acúr tica de la palabra (,árbol); los sa¡¡idos ("árbol") tras. portados por el airg en foma de ondas sonoras inciden en el oído del oyente, y proyocan en óu m€nte la imagen acústica (,órbol), la cual evoca pór asociaci6n la imagen eonceptual (a¡bor 2).

Existe por Io t¿nto, una owircün ptíqlica bípoIcr que comprende dos tárminos: Ia forma significante y el contenido significado; y dos fases: la wocación del nombre por la co6a'y la de la cosa lxlr d nomb¡e. Ea un proceso recíprooo. La comrirnicacidn será eficaz en Ia medida €o que las imágenes sbo 7 y obor 2 coincidsn. Este esqueus ge basa en un sistema de rdaciones muy complejas:

l,l

Relaciones entre ol concepto y la cosa. ¿Cómo en la mente la imagen co,lrcepnral? ¿Cuálee son $ra nexos cdn la oosa? Problemaa quo coacie,nreo a la psicologíq la ciencia (o conodmiento do la cosa) y Ia epistemología (oftica de este conocimieoto). 2/ Relacioaes e¡rtre el aoncepto y la imagen acú* tica ilel signo. F,s el problema do la sigrrificación, qr¡e concierne abvez a la peioología,la lógica y la lingüís üca (s€mántica). 3,1 Relaciones entre Ia inagen ¡cí¡stica del sipo y so

foma

24

EL SIGNIFICADO

EL PROCESO SEMÁNTICO

su forms, sonore actualizada. Problema de la fouación, gue interesa a la fisiología y a la fonétic¿. 4,) Trasmisión y reepci6n del signo, que interesa

y la fisiología la audición. 5), 6), 7) Fotmaeaón de la imagem acústica y del ooncepto en la uente del oyentg y rolación del co¡r. oepto recibido con el objeto. Lo qo" en lenguaje couún llama¡nos "lmlabra" es una forma fónice (o gráfica) que €x¡oca ura cosa en virtuil do una convensión. La palabra comprende, do a la acúsücq la teoría de la inform¡ción

de

hecho, cuatre-elementos disüntos:

ARBOL la cosa

-

orbo¡ I

=

imagenl ¡

árbol imagcn

dehl - ldehforma I I fóoio "oo

L

r

"á¡bol"

LINGÜISTICO

:15

Semejante esttrdio es a Ib vez psicológico, lógico y lingüístico e¡r eentido estricto: peicológico, por ser e[ rignificante y el sigrrificado dos imágenes mentales aso. ciadas; lógico, po.rque el sigaificante tiene por función itlentificar el concepto, evocaflo y trasmitirlo sin dc formarlo ni confundirlo: lingiüsticor por{ue loe signos constituyen un sistema de símbolos do naturaleza es. pecial, llamqdo lengua. Estg esguema no ha sido aceptado siempre €n €sta forma; muchos le reprochan excluir la oosa significada. Uno de los sustitutos más interesantes es el trián. gulo do Ogden y Richaids, que ha servido de base para muchos estudioe recienteg en particular el de Stern.

el nombre

o forma

Referencia

fónica

o clnc€pto significado

lryjylE lryifg:t-i -'gl'{itd-"=- de Saussurela palabra, según

La cosa ínsoL y la forma fónica "árbol'son doo y no pertenecen al sist€ma ile la l*goa, flue e§ ttuna suma do improntas mentalee". Ánsol concierne a la botinica, a la horticulturq a la etética, etc.; "árbol" a la fisiologíq a la acústicq a Ia fon6tica; porque "el sipo lingüístico ro une una susta¡rcias concretas

cosa oon uu nombrg sino un concepto con una imagen

acústicat'. Según Saussure, Ios problemas de

ción ü (3, 4 y

la

conceptualiza-

y 7) y los de la fonacién y de la audición 5/ son extralingüísticc. AI lingüista interesa

únicamente el estudio de las ¡elaciones entre el

ficanto

bM y el signiñcailo sbor.

sipi.

Símbolo,

a la vez forma significantc

y su imagcn acústica

Referente

o cosa nombrada

EI triángulo, oomo se lq induyo d referente o oosa nonbrada; pcro se notará al mismo ti.*po- (obsérvese al pie Ia línea punteail¿) S"u no hay rel.wión ilirecta entre el referente y el "ímholo; de hecho, so welve a l¿ relación bipolar y de naturaleaa pdqri"" propu€sta por Saussure.

EL PROCESO SEI\IÁNTICO

SENIIDO Y NETJ\CIÓN

No existe contradicción alguna entre los dos esquo Das' perc el primero quiere subrayar eI carácter psíqui' co de todo fenómeno lingüístico, y el segundo la auto' nmía de la palüra y de la coes: la palabra no es Ia cosa. Son puntos de vista de psicólogoe y de lógicos' frente a Ios cuales Saugsu¡e sostiene la autonomía de la

nificar, dentro de la perspectiva de una psicología

actualmente superada y que üstingue sensación, percepción, memorización, etcótera. Aquí r"-hién, el lingiiista es t¡ibuta¡io do la fisiopsicología, aungue, dado el estado actr¡al de esta cienciq continúa sieudo nás o menos prisionero de Ia terminología tradicional.

lingtií*ica.

El tri,ángulo de Ogdcn ücure el mérito de reintro' ducir la aoss nombrada que, extralingüística o tro, el s€Eánüco no puedo igaorar. Por otra pi.t", *iri*" *id*

Saussure ciertamente pootula

la

tl

Curso' de eemántica, pero sin q-ou

jouás Ilegar a formularlq en-ouIo caso. hubiera segu' ir-uot" ánpliado las bas€s de sr¡ andi§is, Ilevándolo a la consideración de problemas prácticos' La ilefinición gue ila Saussure-del §p9 t", sin em'

bargo, puest& en duda por la psicología moderna y, snte todol, ii" nociones de toc.p-to, de imagen mental, de huelL mnemónica, que soir actualmente rechazadas por la modicina y la fisiología' sin gue üghry ciencias Lyan llegaito a úna descriiA6l o a u¡a definición de

te.O1*os que

sean ütisfactorias y comprobadas de nuestra experiencia' Por lo

"tt* por loe datos inmádiatos

tanto, auoque invitan aI lingüista a leoeJ mucha pry' dcncia en la utilización de dichos términos, negaudo a éstos a la vu todo valor epistemológico, Pa¡eoe que ro les puede colurrvar en la práctica y-qué -puede se-

guirse-hablando de oonce,pto, a3nque eabiendo que no la naturaleza exacta de esta no' ci6n, o hablar de imagen mertal aunflue sabemos dee de luego que no tenemos un rinúscr¡Io cine en el cere' bro. Otra-crític¿ del esquema de Saussure se rdiere a Ios diferentes niveles del progfeso en el acto de sigconooemos muy bien

4. Snnroo

Y RELACIóN

Al

mis¡no ti.mpo que la psicología pone cn iluila la definición de un contenido mental del sigrro, la lingiüstica moderna, de i¡¡spiración estructr¡ralista, rechaza la noción misma de scnüdo, eoncebiilo oomo una im¿gen agregada al sipificante, de la cual éste sería por' tador.

Las palabras no tienen sentiilos, únicamente tienen ompleos. Traté esto problema en varias ocasioneq especialmente en mi Gronátim (capítulo 3) y en mi S;r¡r¿ric (capítulo l). H scntido, tal como nos es comunicado en el discurso, depende de las relaciones de la palabra con las otras palabras del contexto y estas relaciones son

deterninadas por la csEuctura del sistema lingüístico. EI sentido, o mejor, los seutidos de cada palabrq son ddinidos por el conjunto de estas relacione y no por una imagen de la cual aguélla sería portadora. La Palabra ttsentidot' vrrelve a encontra¡ así su etimologia ya gue inüca "dirección", es decir, orientación hacia otros signos.

Esta idea deriva de la noción que tiene Saussu¡e de sea de Ia relación del sigrro con las otras formas del lenguaie (véase mi Cranaútiat capítulo.3).

"üolo/', o

Así, tomando un ejemplo simplificado, los valores y, en consecuencia, los empleoo de Ia palabra uroio" do

28

EL

psnd€n do la existencia o no existencia en el idioma de palabras como na,ranjq rosa, púrptra, etoéterg y

en auseneia de éstas, la wngre, la luw y runa maqtd,a! rilta gon igrr,almente ro7'as. Es el estado del idioma el que determina los valores de la palabrg que no son

otros que las posibilidades de relación gue definen un eampo de empleo en el disqurso Prosiguiendo el análisis de Saussurg muchos lin$ii§ tas modernos e¡nsideran gue el idioma no es más quo un sist€ma de valores y que las palabras no tienen sentido o quq en todos los casos, ücho seritido no podría ser ilefiniilo oomo un& ttimagentt o un "conta

ttportadgrt', como, nido mentaltt crryo signo sería su por cierto, lo decía el propio Saussure. Aun con riesgo de repetir Io gue he e,rrpresadq diré q.ue yo creo, al igual que Saussure, en la necesiilad de las doe nociones de valor estructural y do contenido semánüco. Lejoe do excluirse se complemeutan. En efecto, por una parte, la palabra se enq¡eritra abierta hacia posibüdades de relaci6n gue van de ao¡erdo con la estructura d¿I sistema lingüístico; pero, por otra paúe, a mediila que üchas relaciones, virtr¡ales hasta ántonceg son efectivamente ¡ealizadas en el üscurso y reconocidas por los hablanteq el efecto de sentido gue resulta de ello se fija en la memoria y se adhiere desde ese momento al sigrro, confiriéndose un contenido.

5.

ARBITRARIEDAD Y

PROCESO SEMANTICO

AnsmnABrEDAD Y

uorrvrcrór¡

El sipo a wbí*wio en Ia medida en flue no existe entre d sigaificante y el significado ninguna ¡elación f[ue no sea una pura convención entre loe hablantes; en Gas, contrario, el sigrro se dice nolúdo.

MOTIVACIÓN

29

Uno de loe pctulados de la lingüstica moderna es que la lengu.a es un sistem¿ de símbolos arbitra¡ioe e inmoüvadoo; quo no hay ningún nexo natural entre el nombre y la cosa nombrada y que, por lo tanto, sólo en virtr¡d de una relación netnmenüe couvencio¡ral las palabras caballo, lwrse o Pteril desigpan tal animal. El problema de "la arbitrarietlad del sipo üngiiístico" ha suscitads desde Saussure numerosas discusiones. Parece efectivamente que Saussure tenía en mente sobre todo la teoríq e¡¡tones en boga, de un origen onomatot'yico de los sonidoe, sin excluir lo nocién moüvación en otros planoe.

de

Tenemos así tres nociones: arbitrariedad, moth¡oeütq conoención. A¡bi¿mria se opone a rwtiaado y tiene como corolario onaerqíotul, dado gue en auseucia de toda motivación únicameute la convensión fundamen-

ta Ia

sigrrificación. Perc au¡etwional no ercluye a motü¡afu. Por otra psrt€, la esencia del sigro lingüístico es la convencionalidad y no lo arbitrariq oonvencionalidad que tiende a la demotivación del sigrro y por Io Tismo a la arbitrariedad, pero que no excluye la motivación; simplementg €n este caso, la motivación constituye u¡a característica seeundarig no necesa¡ia inmediatamente y flue por lo mis¡no tiende a alterarse, B. oscur€cerse y a menudo a borrarse. La observación de Ios fenómenos lingüísticos permite añrm¡r $oo he-

chm inüscutibles. Primero, una vasta gama de las palabras que empleamoo efectivamente es motivada y dicha uotivaciórL uás o rnonoa consciente, según los casog determina el mpleo de esas palabras y su qvoIución. Segundo, toda nueva creación verbal es necesari&mente motivada; toda palabra es siempre motivada en su origeo y ooru¡erva esta moüvación por más

30

ARBTTMRIEDN) Y

EL PROCESO SEM¡NTICO

¡nenos tiempo, según loe casosr h¡sta el momento en qúe, acaba por'caer en Ia arbitre¡iedad, datlo Ero

o

la motivación ha cesado de ser percibida. He ahí Ia gran difertocia entre log cóiligos y loo lengrrajes. En u¡ código, todo nuevo Érmino es dado oo¡L sr¡ ddinición (los lenguajes cientÍficos como eI ál' gebra o ta física son cóügoo o¡¡ cierta uodida). En'el

lenguaje de comunic¡ción, por d contrario, l¿ convención no es nunca expücit¿; el eontiilo del nuovo tér' mino se enct¡entra implicado cn la eitu&ción gue per-

mite al interlocutor reconocrlo e interpretarlo; y eu la medida en que €§ta nueva palabra es reconocidq aoeptada y repetida se instituye r¡na convención; oouvención tácita ¿ partir de la cr¡al la motiv¿ción inicial perilie su función etimológica y tiende a osuie oerlle.

Pero, al priacrpro toilas las palabras son motivadas y muchas continúan eiéndolo duranto algun tiempo. La moüvación constitu¡'g pueq, una de las ceracterísticas fundamentales del eigno lingüístico. Puede tomar dieha moiivación cuatro formag: fouética, metasémicg morfológica ] paronímigq sicnilo ef,ttraas las dos primeras e internas las última¡. f) h !fiorrvaclóN Bs uocr.órrcr cuando se bass en una relación eutre la cma sipificada y la forma sigrificante, fuera del sisem¿ üngüístico.

o) Hay nothsuün ionátie, ilirectay nd.uolren'las

onomatopsyas que se basan en rma analogía entre la forma fónica y la coea desipada. La onomaropeya es

acústica cuando reproduce un n¡ido (ru*rín, dus' qwn). Es fonochética, cuando loo órganoe qu9 (dcsla palabra reproiluócn el movimiemto desigaailo"mip" lh, pimr, tory¿); es también fonometafórica qrando

MOTIVACION

3I

compara r¡n ruido. o movieiento a formaq coloreq seu. timi6¡¡1q§! ctc. . .

E[ sipo onomatopéyico tiene sieupre oomo base una convencióu y tiende a desmotiva¡se, almquc no deia de eer cierto que tdas las lenguas orplotan la motivación fouética, que, bajo formas üvemas, desempeña r¡n pa. pel muy importante. Esto es partiarlarmento widarte en el leorguaje poético; ya mostré en otra psrter! ia existencia y la importaacia de los canpos onomatopéyicoo

que se forman en

el interior del sistepa lingiiístico. nintesémiq en el caso de loe

b) Hay nwtütrcün

cambios de sentido. La aignificaci6n os entonoes r€la vaila. Así e¡r la metáfora que ilesigaa a un psu son el noub¡e dg loup (bbo) tenemos un sigrificante acústico primario (la forma fónica laup) gue designa norual-ente cierto ma-ífero, y €rlte primer eig-

nificado constituye un significante secundario que lleva a un segundo sipificado, el pez. Hay un doble sistema d, el sigaificado primariq que sons"igoc secundario, y entre sigaificailo tituye un sipificante y sigtrificante sesundario se vuelve a encontrar los misnxos problemas semánticos de la motivacióh y de su oscl¡recimiento subsiguiente. Este proceso es de gran'importancia en'la creación poética, mítica y simbólica; lo describo detalladamente en mi artíqulo sob¡e la semiología de Ia orpreeión poétiea (cl4 op. cü., t l). 2) LL uor¡vroóx Es ENlxrcTórrc¿ cr¡audo se ori. gina en el interior del propio sistc@a gl6tico, es decir, de la propia lengua. La relaci6n motivante ya no está

I Véase P. Guiraud, Pour une séntiolosb ilc ?erpressbn poéti4ue, Universidad de Lieja, 1961, y mis ¡rtículos del letin ile

b

Socüté ¡le Lí¡'sufu¡tiquz de Paris.

kil

32

trL

PROCESO SEIT,ÍANTICO

aquí entre la Cooa significada y la forma significante, sino entre la palabra y otras palabras flue ya existen en €§a lengua.

a) La motfurción nwrlolrígíca o uorfemática es el üpo más general y más fecundo. Se basa en la compo.sición, por ejemplo fornando floww a partir d, & tanw, sigaiendo el antecedente de manglar, pinar, etc. b) La motbrcün pronímia,, meno's regular y m᧠accidental, se basa en la comparación o la confusión de dos formas idénticas (homónimas) o vecinas (parénimas); véase al respecto lo escrito en el cap. IV). En muchos casos, la motivación endoglótica se combina con la e,ombinasión eroglótica, por lo que ciertas ononatopeyas puedeu ser precipitadas y actualizadas debido a est¡:¡¡cturas existentes err el léxico. Ocurre lo mismo con las metáforas o cm algunos préstamos. Re+ pecto de estos problemas consúltese el capítulo V y mi li}r.o Étynwlogía. 3) MorrvecróN y DEMorrvacIóN. fodas l* Wb bros wt ainwl,ógienaú¿ mothdas, ya s€a f[ue se trate de préstemos (cuya moüvación se e¡cuentra en Ia lengua original), de onomatopeyas, de derivados o compuesto§, o de cambioe de senüdo. Aungue en teoría nada se opone a la creación de palabras de manera completa. mente arbitraria. ile hedw tales creacio'r¡es no existen.' Todas las palabras son, cn consecue.ncia, etimológicamente motivadas, perq y he aguí lo importantg esfc motiouión tw es ni ilq¿rminofu ni ileurmitw¡*. No es enteramente determinadq porque la reacsión

. El mlo ejemplo, siempre citado, es la palabra "gas", pem ya ha sido aclarado que se formó a partir del vocablo "c8os". De otro tipo son las formaciones publicitarias, como lodalg ibp,

ozo.

ARBITRARIEDAD Y

MOTIVACIÓN

33

continúa siendo siempre libre dentro de ciertos límites. lls contingenüe: cualquier modo de motivación es siempre posible; se designa al t'cuco" por onomatopeya, al "carpintero" por metáfora, al "petirrojo" por sinécdoque; en idioma francés se considera que las especies son vendidas por el especiero, pero que el tabaco lo es por el "comerciante de tabaco" a la vez que los reme. tlios son venüdos por el t'boticario". Por otra parte, Ia motivación no es determinante, pues no es necesaria para el sentido, que se acfualiza por una asociación convencional. De ello resulta que termine por ser olvidada. De esta suerte, ya no se ve la ¿rsociación etirnológica entre un "Banco" (comercial, hipotecario) y un "banco" de sentarse. ¿Y r¡rién asocia un "sánclwich" con Lord Sandwich o los "espejuelos" con un espejo?

Este oscurecimiento de la motivación no es tan sólo r¡n fenórnencr general, sino a menudo imprescindible para evitar una restricción del sentido. Por ejemplo, un ttcuco" es ciertamente una ave cuyo canto es sugerido por su nom]:re onomatopéyico, pero este rasgo ro

La palabra en uso, no debe rlvocar un rasgo único, sino el cnnjunto de la cosa que dc-signa. EI rasgo motivante no es siempre lo realmente esencial; tal es el caso de "tortuga", cuyo étirno no rrlude a su caparazón sino a sus patas torcidas. f)e lo anterior se concluye que en el uso cotidiano It motivación debe borrarse en provecho del sentido rrl que, en caso contrario, amenazaría con restringir, y aún con alterarEn consecuencia, lo arbitrario del signo es una conrlición de su buen funcionamiento. Son sólo los lenguaies 'opuros", cnmo el álgebra, aquellos que forjan sis" es sa única característica.

34

CONCLUSIÓN

BL PROCESO SEMANTICO

temas de símbolos carentes de toda asociación extracon-

lcr

vencional. Pero la motivación es una fuerza creadora inherente aI lenguaje social, que es un organismo vivo de origen empírico. Sólo después de creada y motivada (natural o éndoglóticamente) la palabra, las exigencias de la

*'ntántíco (cambio de sentido).

función semántica traen consigo un oscurecimiento de la motivación etimológica que, aI borrarse, puede

causar una alteración del sentido. El estudio de este doble proceso, que se encontrará continuamente a lo largo de la presente obra, constituye uno de los problemas esenciales de la semántica'

6. Coxcr,usróx La lengua es un sistema de signos que nos sirve para comunicar nuestras ideas, evocando en la mente de otro las imágenes conceptuales de las cosas que se for' man en nuestra propia mente. La palabra no trasmite la cosa, sino la imagen de la cosa. El signo lingüístico es una asocíación de ilos imá' genes mentales, una larmn acústica signilícanle o nom' bre, y un concepto sígnifícd'o o sentido. Esla asociación es un proceso psíquico, bipola.r y recíproco, ya que el nombre evoca el sentido y el sen' tido evoca el nombre. La asociación significante es conaencbnal, resulta de un acuerdo entre los que emplean la lengua. Sin embargo la palabra siempre está originalmente motivada, sea que haya una relmí,ón na'turd' entre la forma acústica y la cosa significada (onomatopeya, ex. clamaciones), o una relación endoglótica entre las pa' labras en el interior de la lengua, relación que pueile

35

de orden morfo;l,ógíco (derivación, composición) o

[)ero esta m,otiaacün etimológíca, que es una de las fr¡r:rzas creadoras del lenguaje, continúa siendo contiru ¡iente: el creador de una palabra queda siempre en

lil¡crtad de eligir entre los diferentes modos de motiv¡rción creadora. Por otra parte tampoco w esencial, ¡i scmtínÍ.icamcüe deÍerminante y tiende a oscurecerse y a borrarse en provecho de la asociación convencio. rrrrl, que es

la única que acredita el

sentido.

SENTIDOS Y EFECTOS DEL

II.

LA SIGNIFICACIÓN: LA FUNCIÓN SEMANTICA

Ll

coltuurc¿.cIóx postula teóricamente un solo nombre para cada sentido y un solo sentido para cada nombre. Pero, de hecho, se habla indiferentemente de una operación (militar) y una operación (quirúrgica), de un cuerno (de caza) y un cuerno (de res). Para ciertas palabras, como tthacert', tthombre", ttser", los diccionarios dan hasta cincuenta o sesenta sentidos distintos.

Esta polisemi,,a existencia de muchos sentidos -o para una misma palabraestá agravada además por la hom.onimb, o sea la existencia de palabras, diferentes en su origen, que terminaron por confundirse a consecuencia de su evolución fonética, por ejemplo oert, ucrs, t)er, nerre, en francés, sin hablar de los sinónímo's, que son conceptos que tienen varios nombres. ¿Cómo es posible esta situación? ¿Cuál es su origen y su frecuencia sobre el funcionamiento de la comunicación ?

1. SrN:rr¡os Y EFECTos

l.

Sentid,o d,e base

y

Si un

nom-

bre puede tener varios sentidos, éstos son sentidos potenciales o virtuales; nunca se actualiza más de uno de ellos en un contexto dado. Cada palabra tiene un sentido de base y un sentido contextual;1 es el contexto el que precisa el sentido en y

1 La terminología varía; algunos autores hablan de sen¿ido electos d,e sentído; otros, de sentido y sigpíficacíín, 36

37

"lloldán tocó el qteÍno" o "las operae¿ones continúan el delta". En cada uno de estos casos el nombre

r:rr

(rvoca un coneepto preciso.

No habrá ambigüedades, salvo en los juegos de palahras o en los retruécanos. Regirá siempre la regla de rlue para cada sentido hay un nombre, y la lengua rilimina las posibilidades de confusión que podrían pro. rlucirse durante su desarrollo; es inclusivé una de las (:irusas de los cambios de sentido (p. ?0). Toda palabra está ligada a su contexto, del que exlrae su sentido. Este sentido contextual puede confunrlirse con el sentido de base en palabras técnicas como "sulfato de sodio" o t'encefalitis", cuya área contextual cstá estrechamente delimitada, pero por lo general las rliferencias de sentido se desprenden del contexto: .,pi-

r:ür carne" (para hacer albóndigas) no es la misma rrcción que "picar al toro" (el picador) o,.picar el an. zuclo" (un pez). Los matices se precisan y la palabra st: realiza en asociaciones conceptuales distintas, como r,n "operaciones" militares, aritméticas, quirúrgicas, firurncieras, etc.

[inalmente, las divergencias contextuales pueden

.onducir a una escisión de los sentidos de basei o.pico rle pájaro" y topico de Ia montaña, se aprecian como rl,,s pulu¡ru. diferentes y sin contacto.

DEL sENTrDo

sentído contexüua,l.

SENTIDO

2. Selttido y odnr estilíst:ico.z El sentido de base y el sr:ntido contextual no se superponen; hay siempre un -es solo sentido en una situación áada, que el sentido 2 La palabra "valor" se toma aquí con un sentido distinto nl que le da Saussure, para guien es el ¡uatiz de sentido que la ¡rulnhra deriva de sus relaciones con las demás palabras del r,i\t(rma glótico (p. 83),

38

LA FUNCIÓN SEMANTICA

SENTIDOS Y EFECTOS DEL

contextual. A Ia palabra en un sontexto corresponde una sola imagen conceptual. Pero al mismo tiempo se forman asocíaciones exüratwcíonalesl que, sin alterar el concepto, lo, coloran. En "le dieron un golpe en el coco", el sentido (contextual) de ttcoco" es "cúeza", pero la palabra evoca al mismo tiempo, por asociaciones bastante laxas, ideas de comicidad, intención burlesca, gente vulgar, etc.; las denominamos ualores, en oposición al sentido. Los valores son asociaciones extrasemánticas. Como son distintas del sentido, son objeto de un estudio especial, que es la estilístíca;a al mismo tiempo, quedan estreehamente Iigadas al proceso semánticq del que constituyen uno de los factores esenciales,, Estos ualores esti,lísticos son de dos tipos. Por una parte hay palabra y giros que expresan las emociones, los deseos, las intenciones, los juicios del que está hablando; de esta manera hemos apreciado una intención burlesca en "coco". Por otra parte, esta palabra evoca cierto mediq pues no todo el mundo, la emplearía; algunos la usarían únicamente en una situación determinada. Así, la palabra está asociada al grupo y al contexto social a los que de ordinario pertenece. Hay, pues, valores expresivos y valores sociales o sociocontextuales. 3 Algunos autores distinguet las connotaciozes (que corres

ponden a nuestras asociaciones extranocionales) por al sentido d,enotado".

oposición

a Véase P. Guiraud, La stylistique, colección Que sais-ie?, París, 1954 [hay trad. esp.l; en el capítulo III, "Estilística de la expresión", se discute con mayor detalle lo aquí esbozado. Distinguimos ahí valores impresiuos de valores expresiuos; en la presente obra los consideramos bajo Ia expresión única "vaiores expresivos".

u) Los

ualDres expresínos

SENTIDO

y ln iloble funcün.

39

ileil' len'

Hemos visto que el lenguaje tiene una funeión kigica o cognitiva; sirve para comunicar concePto§ evor:rndo en la mente del interlocutor las imágenes que nr: forma¡ en la nuestra propia. Pero esta comunica' «:ión nocional, que es Ia meta de la ciencia o del cono' ¡:,tru.je.

r;irniento lógico, no es sino indirectamente la de la r:omunicación social, fundamentalmente volitiva: co' r¡runicamos nuestros pensamientos para obtener ciertas ttte amo" rospuestas, ciertas reacciones. No basta decir o';ataquen al reducto", es preciso comunicar el fervor rlc esta pasión o la importancia del ataque urgente. Y t'es sumamente otte amo con pasión" o cuando se diga irnportante que ataquemos", seguimos en presencia de simples conceptos, imágenes esquemáticas y a-bstractas palabra no de óosas, que habremos comunicade -61¿ es la cosa", y no la evoca sino indirectamente y com@ t través de un velo, mientras que la co§a misma es la

írnica que nos puede emocionar. Por eso la comunicación conceptual se acompaña rlc gestos, de mímica, de inflexiones de voz, que la refuerzan al, expresar ndtura:l,m,ente nuestras emociones' nuestros deseos, nuestras intenciones, etcétera. Algunos de estos signos natwrale§ existen en estado

latente en la lengua misma" En "estoy muy so{prendido de ver a usted" hay dos nociones bajo la forma de dos imágenes conceptuales: la presencia de usted * mi gran sorpresa'

"¡Usted aquí!" signit'íca también dicha presencia,

pero expresa' espontá,neam.enfe la sorpresa por un giro que reproduce naturalmente el movimiento interior de la emoción que esta presencia provoca Y {ue, hacién' «lola concreta y visible, la identifica y le con{iere fuerza

n

40

LA FUNCIÓN SEMANTICA

expresiva. Es una reacción natural, espontánea, inconsciente, no intencional, y que no pertenece, por Io tanto, aI sistema de la lengua. Pero desde el momento en que los poderes evocadores de la exclamación y la elipsis han sido reconocidos, pueden ser utilizados como signos nocionales. Entonces se conaiene en que tt¡usted aquí" 3 666sto| sorprendido de verlo aquí,-verdáderamente sorprendidq auténticamente sorprendido, trastornado de sorpresa.. . ." Aunque se vuelva convencionalmente asociada al concepto de la sorpresa, la expresión guarda el re{lejo de su origen natural en sus asociaciones subsidiarias: sorpresa * aliento entrecortado, sobresalto físico, etc., asociaciones que evidentemente se debilitan al entrar en el área del acuerdo lingüístico, adquiriendo un sentido convencional, es decir semantizándose. El proceso es el mismo en los cambios de sentido expresivo; una metá{ora del tipo "coco" tiene siempre origen natural y espontáneo; luego, se termina por reconocerle un sentido convencional, pero el cual consena

el reflejo de la intención burlesca que tuvo originalmente.

Los valores expresivos son, pues, imágenes subsidiase superponen al sentido: son asoci¡¿ciones ex-

rias que

trasem,á.nticas d,e or,igen natural.

b) Los ualores socioconteritual¿s. Por otra parte, las palabras evocan la imagen de aquellas person¿rs qrie comúnmente Ias emplean, y de las situaciones a ]as cuales son aplieadas. Hay valores sociales que derivan del grupo econó-

mico, profesional, regional, etcétera; otros participan de la naturaleza de Ia comuriicación, de las intencio-

SENTIDOS

Y

EFECTOS DEL

SENTIDO

4I

nes y de la situación de los sujetos hablantes, del tono, clel estilo. A cada una de estas categorías corresponden palabras que les son propias y gue, por estar asociadas a ella-*, l¿s evocan en nuestra mente. Estas asociaciones son naturales y espontáneas. In. voluntariamente al hablar damos a conocer nuestro

origen social, provincia nativa, profesión, nuestras intenciones y actitud respecto al interlocutor? etc., por asor:iaciones que realizan las palabras y que se agrega¡l siernpre al sentido de ellas. Pero desde el momento nn que su poder evocador es ¡econocido, pueden convertirse en procedimientos de estilo, medios de expre:iar un aspecto partieular del sentido. Se vuelve a en. oontrar una vez más el proceso asociativo analizado

;rrrib (pp. 35 s.). Al igual que los valores

expresivos, Ios valores sociocr¡ntextuales (que constituyen valores expresivos en po-

tencia) son a:sociaciones extrosenwínlicas de origen n

atural.

Iin las primeras tenemos asocíación por símilitud: sirnilitud del nombre y de un movimiento natural del ,rlma (elipsis, exclamación), similitud de Ia cosa con llguna otra cosa, a la que se asocia (metáfora). tin el caso de los valores sociocontextuales hay una u.sociacíón por contigüíd,ad, pues es en contacto con uñ lier-to medio, o una cleterminada situación, cómo la palrrlrra ha tomado su color. Pero en ambos casos hay una asocionión, secu,nilaría tnoti'»atha que se agrega a la asocíací,ón, primatia con,'t:ncíonal, que acredita el sentido. !-iegún esto, en cada palabra e!rcontramos cu¿ltro ti¡ir-is de asociaciones: el sentido de base, el sentido con-

LA FUNCIÓN SEMANTICA

LA CREACIÓN SEMANTICA

te:rtual, el valor expresivo, el valor sociocontextual. Esto lo ilustramos con el siguiente cuadro:

Según los individuos y las circunstancias, se produocn en el interior de Ia palabra intercambios constanIcs s¡¡r. las diversas asociaciones. La función de las tres asociaciones subsidiarias es Ia de precisar y de mat.izar el sentido de base, pero pueden, al desarrollarse, r lelormarlo, ahogarlo y hasta sustituirlo completamente. llste es el problema de los desplazamientos de sentido

42

setuíntice

utilístíca

sentido

valor

de base

expresivo

43

\p. aa). 2. La cnr¡,cróN spuÁNrrc¡. ¿;De dónde vienen las palabras? ¿Cómo se establece r:l pacto semánticq el acuerdo colectivo que asocia un rrombre con un sentido y con valores subsidiarios que

sentido contextual

El

cuadro representa una palabra,

y

cada uno

de

sus cuadrantes una asociación particular. En "la operación bistec está en marcha", la palabra "operación" evoca:

t) Un sentido de base: una secuencia de actos coordinados con una finalidad determinada. 2) Un sentido contextual: una operación adminis. trativa contra un grupo económico determinado. 3) Un valor sociocontextual: Ia fórmula sugiere Ia operación y el comunicado militares. 4) De ello resulta un valor expresivo, la idea de una operación firmemente estructurada, enérgica, decidida a llegar hasta el fin; y un efecto cómico y burlesco que tiene su origen en lo inadecuado del sentido a la realidad, y en el valor hiperbólico de una operación en la cual no creemos.

lo matizan? Las palabras son creaciones humanas y, al mis¡no ticmpo, co no la mayoría de las creaciones del hombre, tienen vida propia. Nosotros las creamos y ellas se

crean.

Al igual que en un'iardín, se escogen las especies, sc seleccionan las semillas, se plantan, se injertan, sc oruzan, etc6tera, y las plantas viven, prosperan unas y sc marchitan otras, otras más son ahogadas por ver:inos demasiado exuberantes, se realizan hibridaciones rraturales.

De la misma manera hay una creación consciente y una evolución espontánea de Ia lengua. Creamos las palabras para dar nombres a las cosas, sca porque aún carezcan de ellos, sea porque el que licnen no cumpla ya eficazmente su función, [sta fun toros, etcétera. Los que estén familiarizados con las pruebas psicoanalíticas o con el juego de salón que llaman petí.t papier ("cartas rusas"; es el cad,aure exqu* de los surrealistas) comprobarán que el {enómeno puede en todo caso ser atribuido a una asociación por similitud o por contigüidad entre dos nombres o entre dos sentidos.

SENTIDO

59

c) Afectiua: cuando se liga un sentimiento a un objeto con. creto, del cual se le atribuyen las cualidades: ..una amistad calurosa'1 "un carácter dulce,', etcétera. f .a transferencia puede ser d,irecta o escalorwd,a pot ,1r.olo-q\.. Así, en germanía de Francia (argot),..pol'ir, ("pulir") en el sentido de "robar,, da lugai a tod-a una

serie sinonímicaz nettoyer ("limpiar,,), lourbir (,,brusiguiendo un proceso que ha sido Ilamado también d,eria acün sirrcnímica. La analogía puede ser el centro de todo un campo semántico. AI ser la cocina ambulante un .,tanquer, -en Ia jerga soldadesca de 1914, se volvieron shrapiells los frijoles, y desvainarlos era "ametrallar,,, etcéiera. Las calca.s (palabras formadas basándose en palabras extranjeras) se fundan frecuentemente en analogías; de esta manera el francés lorm6 ,,dada,, sobre el inglés "lnbby", en el sentido de ocupación favorita; ,,hobby,, es una elipsis de "hobby horse,,, el caballito de madeia de Ios niños.

írir"),

El esquema de Ullmann integra, por Io tanto, todos los tipos posibles de asociaciones y, en consecuencia,

Se ve cómo en todos los casos Ia transferencia es escalonada. Una primera transferencia: la cocina rodan_

de cambios de sentido.

Je

TnarvsrERENCrA DEL NoMBRE poR srMrLrruD DE LoS sENTIDoS. Es el más frecuente de todos los cambios de sentido; la metáfora es el tipo más corriente.

Ia.

La similitud de los sentidos puede ser:

a) Srcnncial: similitud

de forma entre Ia hoja de un árbol y y una hoja de papel; de función, de situación (p. 63).

b)

Sinestésíca: asimilación de un sonido color a un olor, etcétera.

a un

color, de un

e-s

un- tanque

(similitud de forma)

; Iuego analogía:

los frijoles son a Ia rodante lo que los shrapnells al íon-

glre,

la cocina distribuye frijoles como el tanque Ios

shrapne.lls (similitud de funciBn) pero esto no Éubiera ; sido suficiente para acarrear la hánsferencia del nombre, cuyo origen está en la primera metáfora.

Estos peldaños analógicos no son exclusivos de Ias transferencias del nombre por similitud de los sentidos; se encuentran en todos los demás casos.

60

LOS CAI{BIOS DE SENTIIDO: SUS FORMAS

Ió.

FOR]\{A SEMAI{TICA, CAMBIOS DE

TnlrssrnRENCIA DEL NoMBRE poR coNTrcürDAD

DE LoS SENTIDoS. La sinécdoque y la metonimia son transferencias del nombre por contigüidad de los senticlos. Consisten, como es sabidq en tornar la parte por el todo, el contenido por el continente, el instrumento por ia acción, etc., y a la inversa. La contigüidad de los dos sentidos puede ser espacial, temporal o causal:

a) b) c)

Espacial en bureau, en que Ia telo, (bure, "buriel") designa el ¡nueble que cubría, y lucgo cl inucbie a la habitación en que se encuentra. Temporal en "vísperas", en que el oficio religioso tomó el nombre de l¿ hora en que se efectúa (lat, oesper,"tarde"). Causal en "fusil" en que el arma recibe el nombre por el dispositivo de encendido (francés fzsil, "eslabón").

A

este grupo pertenecen las seudosinestesias en que la torma de un objeto es asociada por contigüidad a su

color, olor, etcétera.

IIo. Tn,r¡lsrrRENCIA DEr, sENTrDo rlon sl\'rlr,rruD DE Los NoMBREs. El contagio fonético y Ia etimología popular (pp. 76 s.) son transferencias del sentido por similitud de los nnmbres.

Cuando se confunde laubourg ("arrabal"; de /orsbourg, "fuera del burgo") con Ía.u,tc, óourg ("falso bur-

go"),Ia confusión

de las formas acarrea una alteración

del sentido que puede llegar a una verdadera transferencia.

IIó.

TmNsrrRENCrA DE sENTrDo poR coNTrGüIDAD DE

I-os NoMBREs.

La elipsis y el contagio

sintáctico

se

SENTIDO

61

originan en una asociación entre dos nombre§ contiguos en un mismo contexto, Cuando la "ciudad capital" se vuelve "capital", se puede prescindir de "ciudad", por encontrarse tan íntimamente ligado este vocablo a "capital", que el último

Io evoca automáticamente. De ia misma manera las partículas pas, point' ter' minaron por adquirir en francés un valor negativo por su constante contacto con ne.

III.

TnmsTnRENCIAS coMPUESTAS.

la transferencia no

El mecanismo de y la mayoría

es siempre tan simple,

una parte de las que hasta aquí nos han

-incluyendo servido de ejemplos- descansan en relaciones comple' jas cuya frontera no es, pol: otra parte, siernpre fácil de definir. Se pudiera creer a primera vista que, como

la

(¿co-

cina" es designada en ciertos dialectos franceses por h6tel,, l'a transferencia proviene de la contigüidatl espacial de los dos sentidos, y se toma el todo por la parte. En realidad, se trata de un caso de analogía es' calonada (p. aB)r por una primera transferencia de ttcocina". "casa" (maison,) por ttburdeos" es un vaso de vino de Burdeos, por Un lo tanto, hay una doble elipsis basada en la contigüidad t'vaso" y otvino", "vino" y sintáctica de los nombres "burdeos", y al rnismo tiempo hay una doble mctonimia que asocia los clos sentitlos contiguos, contenidocontinente y lugar-producto. Se encuentran de esta manera todos los tipos posibles de combinaciones rnixtas. ],as calcas seniáuticas se originan muy frecuentemente en una doble asociación, similitutl. a la vez de los nombres y de los sonidos.

62

\§ §\

LOS CANIBIOS DE SENTIIDO: SUS FORMAS

Este es

el caso de "realizar" con el sentido de "darse

cuenta", calcado del inglés to realise. De esta suerte, la clasificación de lJllmann engloba el conjunto de los cambios de sentido en un marco muy sencillo que, por otra parte, tiene la ventaja de evidenciar el carácter psicoasociativo y funcional del proceso. Como lo señala el propio autor, esta'clasificación puede integrar cualquier otro esquema. Veamos, a títuló de muestra, una reproducción de The prínciples ol Seman-

tics que señala la interdependencia de la clasificación de Ullmann y Ia de Stern.

o

á

h§ B¡§



'§= B

)

d '¡i ra

.J

¡a 9':

k

:§\ aá

\ \ o É r i co o N c) ó É i \d -i 6 cñ .r dHÉ

q.1 q q

q

u?

q

6!

qv?.1 q q

r

q

raf

n

q

ca

q

c! c!

6Q oq

q9 q q q q q O O

cO

q

\q

9 c) o c o ú)

ú?

q

n t ry? \ F- \O € \C g N N H É É É C) O O C)O Q < d?!a

o

Pr ID

a

rJ CJ

a

¡h

u S¡

[n-t'¡

A)

Causas externas: sustitución

B)

Causas lingüísticas

IJ¡-ruaN¡¡ Consewadurismo lingüístico

)^

'-9 Vi ta '5d

bn

hD

d u0

Innovación lingüística

Similitud de los seniidos Contigüidad de los sc-ntidos Nominación-

Similitud de los nombres

Trasfaencia

Contigüidad de los r¡ornbres

Fermutació

'i'rasferencias compuestas

En este cuadro encuentran cabida todos los tropos de la retórica antigua. I-os word,.tesrs de los psicólogos han permitido clasificar las respuestas de miles de personas; el experimentador propone una palabra, a la que el sujeto debe responder con otra. Estas respuestas han aportado al lingüista tlatos interesantes sobre el carácter asociativo del proceso, sobre los tipos de asociaciones existentes

o

Lbo-lZ

OO

o

',,E

ÉE o-, o -3

o o riJ

tcc

o h0. o< § q §

:\ o |a

.a

o

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t-i QOI

a? a.=

€ ú.ó ¿ .9To;i

O

o

o

É.

.é ü

tr
.

Ia

eli¡isis es la {orma. más frecuente de este proceso.

J.a

l,a "ciudad capital de D{éxico" se vuelve t'la capital de l\{éxico" y finalrrrente "la capital"; las Ietras de inrJrlenta itálicas son "itálica§", etc, l,a elipsis está ligada al contexto; Ia "capital" dc-si¡tna a la ciudad Je México en la medida en que se coin¡rrencle que se trata de una ciudad, y precisanrente de' rrua ciudad mexicana. Se trata de uno de los sentitlos r:unlextuale§; clc la palehra (p. 34), pero cuya prct:isión rlsulta innecesaria, por estar implicada en cl cnunciaclo.

nombre con la cosa: el nombre del diablo es el diablo; por esto en Ias Ienguas de los prirnitivos (que se estructuran sobre Ia forma prelógica del pensamiento) los

? P¡,ra más detulles, véanse las intcrcsantes páginas tle [iamón t!r:nóndcz Pida'L (Orígenes tlcl Espafutl, t. \'Iir, ¡rp. 396-405. de ,,rrs ODr¿s Completas, Espasa C.rl¡c, 19l-¡6), ilrrstrrdas con tul rrnpa, soble "Lo-q nor¡].¡¡es de la mrtstr:Ia". [T. l

labras nuevas. Distinto es el origen de los tabúes. No se trata

de una simple asociaci6n, sino cle una identificación del

/ 72

LA EVOLUCIÓN DBL

LOS CAMBIOS DE SENTIDO: SUS CAUSAS

La economía puede modificar las palabras mismas mediante el Euncamiento. De "vehículo automóvil" se pasa a t'automóvil" y luego a toautot'; un ttcinematógrafo" acaba en "cine", un tosupermercado" en o'super". El desarrollo de las lenguas t6cnicas ha favorecido también abreviaturas como "uNESCo", "oNU", de las cuales ya nadie recuerda con precisión el origen, y que llegan a tener el valor de nombres verdaderos. El inglés ha llevado muy lejos este g6nero de nominación, hasta el grado de designar a personajes de renombre señalando únicamente sus iniciales, costumbre que empieza a di{undirse" La elipsis, el truncamiento, la abreviatura, se originan en las "lenguas de grupo" que delimitan el contexto: "labo" no es posible sino entre individuos que frecuentan un mismo laboratorio. Posteriormente, al desenvolverse y salir el sentido socio-contextual de los límites del grupo, puede tener por consecuencia t¡n cambio del sentido de base (p. a5).

6. La claridad,

lo's conllicns hornaIa lengua un mismo concepto puede tener varios nombrcs (sinónimos): ] ün nombre significar varios conceptos (homónimos) ; Ia d,e

la comunícación;

nímico's. Hemos visto que en

comunicación se acomoda a esta polisemia porque en e) discurso se coloca siempre la palabra en determinado

contexto que precisa su sentido. No hay peligro de con{undir "tocar el cuerno" y tt'clavar el cuemo", o las

palabras ttsima" y "cima" en ttbaió a la sima" y o'subió a la cima", ni se confunde el "cuerpo diplomático" con el "cuerpo humano" o el t'cuerpo del delito". Sin embargo, puede ocurrir que los vaivenes de la evoluci6n fonética

y

sernántica engendren formaciones

SENTIDO

73

cuyos sentidos pueden con{undirse en un mismo conlcxto; habrá entonces colisión y conllicto homonímtco. lin tales casos la lengua tiende a reaccionar redenominando uno de los antagonistas. Guilliéron ha señalado la importancia de este fenórlrerlo en un estudio fundamental. IIa demostrado cómo, habiendo eausado en gascón la evolución fonética Ia homonimia de "gato" y "gallo" \cattus > gat; gallus ) gaú), este último ha sido eli rninado por una formación de origen expresivo: óigey

("vicario"): la malicia popular comparó al cura con un gallo en medio de s¡s gallinas. El gato y el gallo no podían tener el mismo nomlrre sin dar lugar a ambigüedades contextuales en {rases como t'el perro mató al (gat)", "dónde está el (gnt)", ctcétera. Uno de ellos debía dcsparecer y, como se dijo ¡ror ahí con ingenio, en gascón el gato ha matado al r¡rllo,

No hay que dudar

que para ello tengamos

-sinlos conllicns h,omt¡nímicos sicmpre las pruebas- que han dado lugar a numerosos cambios de sentido. Iil

flmer

francés antiguo,

y

por ejemplo, tenía los

esffLer, respectivamente

ttalnAr"

y

verbos

t'estimar",

lrrya evolución morfoiógica y fonética confundió en una l'rrrma única aimer y e(s)rner. Como l¿ estirna es rrno de los clementos clel amor, Ia similitud forrética y scrniótic¡ debía neccsariamente ccnrJucir al conflicto iromonímico, máxirne que la lidad Meclia se complacía.. cn formas al estilo de la ¡nuletilla lilcraria (il)t ume et cs¡ne. La homonirnia causó la clesaparición dcl vcr]¡o

c(.s)mer ("asmar", en el c¡rso ¡rarllelo tlel cspañol lntieuo), tanto en francés corno on cspañol, en provccho de srr doblete culto, "cstimar".

74

LA EYOLUCIÓN DEL

LOS CAMBIOS DE SENTIDO: SUS CAUSAS

De manera semejante el latín mulgére ("ordeñar") molere ("moler") habían dado lugar a una for¡na única en francés: mnud,re, por lo que uno de los dos conceptos ha recibido un nuevo nombre: traire ("ordeñar"), La colisión entre les héros ("los héroes") y les zéros

y

(o'los ceros") causó en francés una actuai á noaspirada", a pesar de que se sigue diciendo les héroiines, l'héroisme (otlas heroínas", ttel heroísmo"), sin "aspirar".

También fue Guilliéron quien señaló el papel de la usura t'onéti,c¿ en los cambios de sentido3 con el ejem-

plo del nombre francés de la abeja. Esta palabra se había reducido a é (.1. apem), forma demasiado pe-

queña para no peligrar én la cadena hablada, por lo que se Ia sustituía por el provenzal abeille (1 apic'la\ por el diminutivo aaette, o por metáforas como "mosca de miel" (mouche d miel), 'omossa" (rnouche, mou. ch,ette).

2.

I.,,t TVOT,UCIóN DEL SENTIDO

La nominación por transferencia de sentido

75

pero seguimos llamando actualmente así a las armas de círpsula, de resorte, de aire comprimido. Ha cambiado [a co'sa, más ha conservado su nombre. La evolución de las técnicas, de las instituciones, ile las costumlres, conduce a innumerables cambios de scntido; en todo caso, a una rnodificación de las ¡elar:iones entre el significante y su contenido, porque uno ¡,uede preguntarse si hay cambio de sentido strtcto .scnsu., pues la esencia del {usil está en su {unción, la r:ual no ha cambiado, Hay aquí una consecuencia de la arbitrariedad del signo, resultado del oscurecimiento Je la motivación etimológica. Cuando se oscurece la rrsociación entre el arma y Ia piedra, el fusil viene siendo un arrna de una forrna dada y podemos hablar de un fusil de compresión, lo rnismo que se procede a herrar un caballo de hule o se dice que el carro del Estado navega sobre un volcán. Los antiguos llamaban catacresis, o abuso, a esta figura; de manera más acer. tada Darmsteter ve en ella un olviclo. tr,os tlesplazamientos de sentido que de ello resultan,

.on cle tres tipos:

un acto consciente de los sujetos hablantes, que dotan un concepto de un sentido, delil¡etadamente y con fines determinados. Completamente distintos son los desplazamientos de sentido que se efectúan motu proprio en el interior de Ia lengua (p. aa). T'ienen valias causas: es

1. Eaoluc.i,ón del relerente. El "fusil" deriva su nombre de la piedra que serr'ía para proclucir la chispa, 3 J, Gilliéron, Cénéalogie d,es mots qui désignent l'abeille, París, 1918.

SENTIDO

a)

Cambio d,e l,a naturaleza del referente. Este es de Ia mayoría de ios pro«luctos de Ia técnica: el l'usil ya no es una arma con una piedra; la pluma ya no es una pluma de ave; el papel no es ya una hoia rle papiro; y cle Ia misma manera la realeza, el matrirnonio, el parlamento, no son ya lo que eran anti¡;ul,

cl

c¿rso

mente. b) Cambi.o

ilel conocimiento qu,e tenemos del releLa ciencia nos descubre nuevos aspectos de lo real, y cuando no crea nucvos términos, cl contenido

rente.

rle las ¡ralabras se modifit:a. Nuestra electricidad no es l¿ cle Franklin; nuestro átomo no es el cle f)ernócrito.

r-a

T

76

LOS CAMBIOS DE SENTIDO: SUS CAUSAS

ni siquiera el de Berthelot; y seguimos diciendo que el sol se pone o s€ levanta. e) Cambío en, nuestra actitud subietiua respecto aJ re¡erente. La circunstancia, la expeúencia, la costumlrre y la propaganda hacen que cambiemos la idea que nos hacemos del comunismo, la delincuencia infantil, el divorcio, etc., y con ello no sólo el valor afectivo. sino el contenido nocional del vocablo, Esto es partieularmente importante en los niveles más elevados de Ia abstracción, donde los conce.ptos desprendidos de su sustrato relerencial (p. 110 s.) están en constante transición.

Las lamentaciones sobre el valor de palabras como

t'iibert¿d" son lugares comunes en Ia "democracia" o crítica semántica. De hecho, de una generación a otra, de un grupo a otro, y sobre todo de un país a otro. se trata de palabras diferentes que los traductores deberían conservar en la Iengua original, al igual que se lrace con muáik, isba, home, Clrístmas-cake, Rcalpoli-

tik, Gemütlich,keit, y otras.

2. El oscureci.miento ilc lu, motiuaciín. etimológi¿a.Hemos visto rnás arriba detaliadamente (p. 44) círmo Ia imagen inicial tésta ("tiesta") se borra, dejando una nueva palabra qlre viene a remplazar a chef. Esta semantiz¿rción de los valores estilísticos es l¿ fuente rnás importante cle la evolución semíntica; alcanza la mayoría de las palabras debilitando sus sentidos. En los tiempos de Racine, el verbo géner se relacional¡a directamente con su origen (t'tortura", ttgehena"). mientras

que en la actualidad significa "incomodar" y -"u evoIución dio un paso mírs al pasar al alemán como genieren,"tener vergüenza". Caso igual es ttformidahle", que

LA EVOLUCIÓN DEL

SENTIDO

77

llinrológicamente es tttemible"; o "her:noso" (1 ferrnoso ( lormosum), que originalmente era "de forma I bcllal".

l\. La estratit'icoción soci.al. Lo que llamamos lengua cstá constituido por estados de lengua: hay lcnguas de lorro, de géneros, de medios (pp. 38 s.). Las lenguas de grupos sociales, en particular, presenlan características distintas que se relacionan a la vez con la cultura, los modos de vida, y sobre todo la acti"

y técnica del grupo: según Meilleta lury estratilicación social de la lengua. Ciertas palabras, que tienen un sentido general, son r:l bien común de la colectividad; otras, que forman mayoría, tienen varios sentidos contextuales (pp. 34 s.), por los que los distintos estratcs sociales demuestran in«;linaciones preferentes; finalmente, hay otros que pertcnecen exclusivamente a un grupo, y que tienen un sentido especinl,' son los tecnicismos generalmente. Al pasar de un grupo a otro, el sentido de la palalrra se modifica. Estos "préstamos sociales" son los que según Meillet constituyen el "principio esencial del cambio de sentido". El movimiento es doble: una palabra especial es acloptada por la colectividad total, o al contrario, una palabra general es abandonada a un gmpcr, Io que da lugar a que en ese grupo cristalicc el sentido contextual especial. Hay generalízaci,ón, o especialí,zación de la palabra. "Arribar" fue originalmente un térnlino le carácter náutico, y significaba alcanzar la riba, Ia orilla, y luego se generalizó con un valor cstilístico que, al borrarse vidad económica

I A. Meillet, "Comment les mots changent de sens", en Année

so

ciolo

gique, l9f,.5-06.

78

CLASIFICACIÓN DE LAS CAUSAS

LOS CAI\,IBIOS DB SENTIDO: SUS CAUSAS

en francés e inglés, dio al vocablo el sentido de alcanzar un punto cualquiera, y no ya únicamente la ribera. Se ve que ala generalización, qre es un agrandamiento de la esfera social de la palabra, corresponde ia mayoría de las veces una extensión del sentido, un agrandamiento de su área referencial (pp.38 ss.). A la especialización corresponde una restricción. La serie francesa poudre, cou,ue\ muer, traire ("po-

ner huevos", ttempollar", t'mudar de pelo o pluma", "ordeñar") es un ejemplo bien conociCo de espec.ialización social. Etimológicamente estas palabras tienen un sentido general: "colocar" (lat. ponére), "estar tendido en" (lat. cubare), "cambiar" (lat. mutare), y "Iirar de" (lal. traltére). El sentido contextual de "poner un huevo", tttirar de la ubre de la vaca", etc.. ha eliminado en el ambíente rural el sentido de base, por haberse hallado en una situación privilegiada que lo condujo a perderlo.

4. La contamina.ción. Cuando dos palahras se encuentran en contacto, se puede presentar el fenómeno de la contam.inación o conta gio.

La contaminación puede ser de origen sintáctico cuando dos palabras se encuentran freouentemeute en ciertas constr¡rcciones. Las palabras francesas rien (1 rém), pcw (( passum), point (4 pun"turn), personne (1 persona) no son negativas etimológicamente. Personne, ¡ta:s y point, conservan, desde luego, su sentido de sustantivos ("per-

sona", ttpaso", ttpunto") . Rien es ttcosa"; en francés antiguo se decía "la rien fcosal que más amo en el mundo". Pero estas palabras, a fuerza de encontrarse en contextos de negación quig¡e cosa falguna]", -16¡¡6

"no cejo [ni] un paso", "no veo [ni] un punto", t'no iray persona [alguna]"-, indujeron a la gramática a considerar que debían ser empleaclas siempre con Ia negación ne. En cambio el lenguaje popular consider¡ inrrecesario ne y estima que rien, persorune, etc., son las ruer3aciones.

ser t'onética, y hay entoncruzamien¿o de dos formas, como en los ret¡uócanos.

La contaminación puede ces

Esto puede penetrar en la lengua, principalmente en colectividades bilingües en que fácilmente pueden ocurrir confusianes entre los dos idiomas. Por ejemplo, la á en la palabra francesa haut ("alto"), proviene de un cruce entre el latín aLtum y el germánico h,och, y en la palabra craind,re ("temer"), la c se explica por tratarse

tle nn cruce entre el lalin tremere (t'temblar") y celta ltrem.

"l

La contaminación puede ser semántíco. Por ejemplo

las palabras francesas recouurir ("recubrir") y

re-

coul)rer ("recobrar") son frecuentemente confundidas. El bilingüismo f,avorece en especial la contaminación semántica bajo la forma de calca:s. Innumerables an.glicismos y americanismos penetran aetualmente en las lenguas europeas a través de traducciones precipita, tlas realizadas en lu prensa, la radio y Ia novela popular; con el tiempo estos turistas del idioma terminan por adquirir carta de ciudadanía. Asi réaliser, semírnticamente contaminado por el inglés ro r¿¿¿Ji.s¿. es un ver"bo que el francés actual ha incorporado con su nueva ocepeión en ttse realiza una situación" o ttel cstado rnayor realiza las intenciones del enernigo". Estas corrtaminaciones semánticas pueden ser difíciles de descubrir cuando no alteran ni Ia Iorrna ni r:I s;entido de las palabras. Pero en una forma más dis-

82

LOS CAMBIOS DE SENTIDO: SUS CAUSAS

ducción francesa de un texto inglés; se trata, pues, de una calca. La evolución de traire es el resultado de la especialización social de la serie pond,r,e, couaer, elc. (p. 75); pero antes de ello traire era un sustituto metafórico por nwud,re2 implicado en un conflicto homo-

nímico (p. 70). En latín la palabra cirrus tavo el sentido de base "rizo", y, por contigüidad (sinécdoque), tomó el de "cresta", y llegó a desplazarse en Hispania hacia "mon-

tículo", con cuyo sentido conocemos actualmente la palabra "cerro". Algunas cle las palabras desplazadas, que antes significaban "cerro", subsisten regionalmente ttotero" ( altarium; ttcueto" o en contextos arcaizantes:

( "coto" < cotto; "pry" ( 4 collís, "colina".

t'coll"

podium,

)

"poyo";

La mayoría de los cambios de sentido son el resultado de procesos múltiples, cuya complejidad ejemplificará este último caso: El hígado es en latín iecur, pero existía en Roma un platillo particularmente apreciado de hígado con higos (a menos que se haya tratado de hígado de gansos alimentados con higos). Era el iecur licatum, y por elipsis ficatum; posteriormenfe el licatum terminó por designar todo platillo de hígado y finalmente al órgano, tal coino si en francés existiera el muy plausible caso de pasarse de "papas fritas" (d,es pommes de terre t'fritas hervidas", "la cosefrites) a "fritas" y luego a cha de las fritas" [o en español t'déme una cerveza fría" elipsado a "déme una fría" y luego semantizado en "una fría al tiempo", o el colrno: ttuna fría caliente", empleado en Puebla (México) para referirse a una tortilla de maíz recalentada]. La explicación del paso de íear a licatum y a "hígado" se complica con algo

LENGUA Y

ESTRUCTURA

83

rnás: tanto la forma esdrújula castellana como la forma lrancesa foüe suponen un cambio de acento, hasta ahora

irrcxplicado, de licátwm a lícatum. Saltan a la vista la dificultad de un análisis de esta r:s¡rccie, su valor hipotético, y los peligros que implica ,rurndo en Ia cadena de reconstrucciones falta el menor cslabón. lin estas condiciones ¿será posible establecer leyes tle cambios semánticos? Parece dudoso, y la cuestión lra dado lugar a innumerables controversias. Como las relaciones significantes son netamente convcncionales, no puede haber leyes, a lo más habrá reglas

semiológicas. Pero las palabras son siempre etimológicamente motioad,as, y su evolución ulterior proviene rlc ca¿sas identificables / definibles; resulta que la t;reación y la evolución de las palabras están d,etermínadas, lo que implica la noción de leyes. Pero hemos visto que esta determinación qued,a liltrc (p.33), y nos es tan poco posible prever el nacimiento y el destino de una palabra como los de un

individuo. Sólo se puede, como en la sociología, señalar teru dencias: oscurecimiento de la motivación, eliminación de los conflictos homonímicos, metaforización cle Ias rrociones abstractas, expansión o atracción de temas ¡rsicosociales privilegiados, principio del mínimo esfuerzo, etc., son fenómenos que tienen efecto en todas las í'pocas y en todas las lenguas, pero cuyo estudio sólo cs verificable considerando el conjunto. Puedcn ser una t'xplicación después del hecho en un caso particular, l)ues son ciertamente la causa del fenómeno, pero a la vez una causa que no es necesaria: no se trata de leyes,

sino de ten"d,encios estad,ísticas.

MOTIVACIONES INTBRNA

V. PUNTOS DE VISTA DE ESTRUCTURA

l.

Lr¡¡cu¡, Y

ESTRUCTURa

Hasrl aquí hemos considerado las relaciones del con' cepto y de la forma significante en el nivel de la palabra aislada, como cuando se hace el inventario de una casa o el recuento de una tropa. Pero una lengua es un todo, un organismo donde el va]or de cada elemento depende no solamente de su naturaleza y de su forma propia, sino también de su lugar y sus relaciones en

mántica. Los diccionarios de raíces y de familias gramaticales por una parte, los diccionarios ideológicos por la otra, establecen la existencia de estructuras formales y con. ceptuales en el interior del léxico; el análisis de la sig' nificación muestra al mismo tiempo que toda creación, sea morfológica (derivados y compuestos) o,semántica B4

85

f---fr"r;-\ \__/ '. t.. . | ,' i

células, las cuales {orman tejidos que constituyen órga' nos (corazón, hígado, etc.), agrupados a su vez en sis'

ella penetra cada vez más en la sintaxis, y recientemente está en vías de abrir nuevas perspectivas a la se-

EXTERNA

(contaminación, etimología popular, cambio de sentirlrr), descansa en as,ociaciones entre pal.a,bras. Saussure mostró en su C¿¿rso que las palabras for,rran un sistema en el cual cada una extrae su oaüor rlc su posición con respecto a las otras: ttcarnero" no liene el mismo oalnr qrte en inglés sheep, ya que desiqna a la vez la noción de sheep (borrego vivo) y l¿ ¡fe mutton (borrego en la carnicería). Saussure ha subrayado en su Curso la "interinanirnación" del léxico, en donde cada palabra es el centtconstelación" I lo cle una de asociaciones.

el conjunto. El cuerpo humano, por ejemplo, está constituido por temas (circulatorio, respiratorio, etc.), y el toilo integra estru,cturos coherentes en que todos los elementos y grupos de elementos dependen unos de otros. La for' ma y el funcionamiento del sistema circulatorio, por ejemplo, dependen de los del sistema respiratorio. Corresponde a la lingüística saussuriana haber señalado de manera original y revolucionaria que la lengua es una estructura. Este enfoque condujo al estudio estructural del sistema de los soniilos: la fonemática;

Y

cnseirar

,l

," cnseñamos ¿"

,"' ctc.

i I

-z'lr

t\

,pr.náir.¡e t instru'lción.

,iatarra

'.

¡enrplanza

\etci

\

etc'

.1¿.

etl.

Reproducimos aquí el esquema saussuriano (Curso, ¡rígina 175), en el que la palabra "enseñanza,, está lt'lacionada, por sus sonidos y su forma, con ..enseñar,r, "cnseñamos", etc., por su contcnido con ttaprendizajerr, "instrucción", ttdidáctica", etc., y por su forma foné-

Iica con "matanza"r tttemplanza,,, etcétera, I)csgraciadamente, no tuvo Saussure tiempo para rlcsarrollar esta noción de la t'red de asociaciones".

86

PUNTOS DE VISTA DE ESTRUCTURA

LOS CAI\,IPOS LINGÜfSTICOS DE

La idea se encontraba, sin embargo, en el aire, El estudio de las metáforas, por ejemplo, postula irnplí-

1910 R.

87

se origi. en el. idioma (conllictos homonímicos, contamieümología popular). pero según la semánüca :,,,,,i:1, u'uulctonal no se trata aquí sino de accidentes o de r:nsos marginales,_ y Ios principales tropos (metáfora, lrctonimia) son definidos y cóncebidos desde el exterior. Para Bréal y sus discípulos, la semánüca se orien-

citamente la noción de estructura; y se las ha agrupado siempre según su origen (metáforas tomadas del vocabulario de la caza, del cuerpo humano, de elementos naturales, etc.), o según su destino (metáforas que designan el amor¡ la idea de fuerza, el dinero).

Ya en

TRIER

,:,,rrcebidas en Ia realidad y fuera de la lengua. Cier_ t¡unente, varios de estos cambios de se¡rtido r¡¡rn.

M. Meyer comprobaba que en la

nomenclatura de los grados militares cada término deriva su valor de su posición en el conjunto de la terminología que constituye un "sistema semántico" (Bed,eu-

tnba ha-cia los aspectos lógicos, psicológicos e histórieos rI: Ios fenómenos, mucho más'iue h"üu I i rrgüística. "r-""rsalidad

tungs-System).a L. Weisberger? por su lado, insiste en la interdepen-

l,ll estructuralismo no podía dejar de criticar este ¡rrrnto de vista. Yo lo hice -i libro Étym.ologie, ('n que traté de mostrar: por "r, una parte, que Íu poro'nirrrin, h-ajo múltiples formas, lejos de ser'un accidente cs un lenómeno general, y por otra parte, gue la motivrrr:ión exoglótica, por evidente y ,.a..o.iu que sea,

dencia de nuestros conceptos y de nuestras palabras. Muestra, por ejemplo, que los nombres de los colores forman un sistema arbitrario, que se podría muy bien dividir de manera distinta el espectro, y que los antiguos tenían una escala diferente a Ia nuestra, que refleja una manera de concebir la realidad distinta de la nuestra.

Abre así el camino al estudio de los "campos lingüísticos" que habrá de -.er ilefinido por Thier. 2. Mouv¡.crór rurnmse

y

rforrvAcróN

EXTERNA

Como quedó dicho antes, los modos

re-

Evidentemente, los marcadores semánticos del tipo: objen t'ísico, animal, etc., casi no son más que las cate-

gorías lógicas de Aristóteles repensadas, pero es difícil

juzgar su pertinencia en tanto no se haya construido y hecho funcionar realrnente un diccionario de este tipo, lo que no se logrará pronto. Finalmente, las "categorías" tle Aristóteles son diez, los "géneros" de Wilkins son seis y sus "clases" son cuarenta, mientras que es muy claro que 'rmarcadores semánticos" del tipo que sírue bajo la bandera d,c algún otro o sin hembra durante el periodo d,e la reprod,ucción, eslán desprovistos de valor general y por lo mis. mo de poder clasificador.

3. La seruíntica generd. Rigurosa de otra ma¡era es la semántica generd,, concebida entre otros por Algirdas Julien Greimas, discípulo de [Ijelmslev y de Br{ndal. El autor, inspirándose en el modelo fonemático, reduce las unidades léxicas a una componente de unidades sémicas binarias. La obra debe recomendarse por su real fuerza de concepción y su gran rigor de exposición, cualidades que le serían reconocidas con mayor gusto si un cierto número de nociones triviales (tenía gue haberlas) no intentaran ser reconocidas como originales bajo una terrninología tan irritante como inútil. Finalmente, y esto es común a toda la "nueva gramática", neorraeionalista y deductiva, la práctica no está a la altura de la teoría. Rechazando los criterios positivistas e inductivos,

COMPONENTES

1I9

Iljelmslev nos enseñó que un modelo se justifica por su simplícid,ad, y ,u t,J ,n"Aa" que debe dar cuenta de"ihorutiuid,ad, la totalida¿ á""., "r, i*-fr."fros observados; y. aungue rara vez fruyu ,o,,"tiao'"I ,,o..r.o por sí mismo sus propias hipóíesis u tu-p*llu a" to. necnos, a[ menos tuvo el cuidado de alirmar la pri. macla y la necesidad absoluta ¿A tividad. "iit".i"'i" "*huu.En esto fue raramente seguido por sus discípulos,

quie-neq confiados en Ia univJrs"Uaia ¿"

üRarór,

casi no dudan en desdeñar..e incluso,"".iiiá* ü realidad en pro de un modelo ,,bien hecho,,E* ;r; menudo el caso de la semítntica estructural, q,r" _J .lirculpe autor: no me refiero tanto a é1, sino "l o rnétoao iryu originalidad y fecunrtidacl pod;r;; ""

;;;;;, aunque deploremos au, "*""ror. , Pero acabemos con un ejemplo: el sistema sémico de Ia "espacialidad,,, tal como es concebido por Greimas. _l

otmer(roo:rrJJ.l

I

'";1T:i:11\ n,,,,on[]Il--.--l^11 , . 'll:',"o:l:'"l::;i;:;' .....-lI_I._--

voru,Í,en

v;dcd /cr¡lo

pcfspect I

rrJi

llr,r,l,¡..¿

$ruoso/delgadc

..,rcl:r....r.;^..¡

En un sistema de este tipo la noción de onclrura es definida por los ."*11. ,;)ateralidad, horizontalidad,

dimensionalidad, espacialidad,,. , Tal descripción nos invita a haccr un cierto número

oe oDservacrones ya presentadas en páginas prcccdentes. I enemos aqui un sistema conccptual y no léxico, estc

estudio nace de

Ia lógica y arnque cstá

plenamente

120

LA SEMANTICA

EL ANALISIS

ESTRUCTURAL

justificado, debe quedar claro que lo que estructura son las cosas y no las palabras. Se recurre a un sistema de seis semas para la defi-

nición de ocho conceptos, lo que postula respecto al con-

junto de los hechos un tipo de descripción que com' prendería casi tantos semas como conceptos se tuvieran y, por lo mismo, todo lo contrario de un "sistema"; estamos lejos de los.casi

30 fonemas y 5 6 6

rasgos

pertinentes del sistema fonológico básico. Definiendo la altura por la "verticalidad", la anchura por la "lateralidad", lo úrrico que -ce haee es substituir un signo con un metasigno y se instaura así una es' pecie de discurso tautológico sobre los signos (palabras o textos), que consiste en traducir a un lenguaje en ocasiones alambicado y hermético cosas que son a menudo muy claras. Finalmente, podemos ver que Ia lexicología no ha sacado nada hasta ahora del análisis cle componentes.d Dicho esto quedo persuadido de que constituye una de las aportaciones más positivas y más decisivas de

la semiología moderna. El problerna no está resuelto, pero está planteado, y un libro como el de Greimas, a pesar de las reservas que hemos creído deber hacer, ha contribuido a esta' blecer la importancia de la cuestión y las implicaciones epistemol6gicas y metodológicas. 3. Er a¡ÁLlsIS ETIMoLócrco Se pueden hacer dos grandes críticas al análisis de distribución y al análisis de componentes. 6 Sobre esto véase las críticas de J. Rey-Debove, en Etud,e linguistique iles ilictínnnaires lrangais contemporaíns.

ETIMOLÓGICO

I2I

Este último, que es un regreso a la tradición racionalista, supera ciertamente y renueva sus límites, en la medida en que el sentido es desde ese momento concebido como una enticlad estructural que obtiene sus propiedades de un sistema de oposiciones diferenciales.

l\{as a pesar de esta rnutación decisiva del método an. tiguo, la sernántica estructural no evita la trampa men. talista de una confusión entre la lógica y el lerrguaje, entre las palabras y las cosas. Como se ha dicho, oponer silla y szllJó¿ por medio de "ausencia o presencia de brazos", largu.ra y altura

por "horizontalidad o verticalidad", etc., son operaciones lógicamente muy eviclentes, pero nada de las cuales verifica Ia pertinencia lingüística. Ciertamente, el diccionario define sillón como "asiento con res-

paldo y con brazos para una pt-.rsona" y esto prueba que los diccionarios se hacen a partir de criterios lógicos; pero el examen de Ios diferentes nombres de asientos muestra que esos criterios, por evidentes que sean, no son los que el idioma utiliza para conceptualizar y nombrar estos objetos.

Ilasta observar ciertos nomb¡es motivados del tipo d,e: quebradora, mecdnra, porqu,ero, etc., para ver que ninguno se refiere al sistema en cuestión; esto cs vcrificado por Ia etimología de otros: Chaí"se ( catlteilra ('opa.a sentarse") tabou,ret ( tabouret ("pequeño tam-

{ conopeum ("con cortinas"), fau,teuil faldestoel ("asiento plegadizo"), etc. Así vemos que las relaciones entre Ias palabras no corresponden a las relaciones entre las cosas; la lógica del lenguaje no es la lógica de los lógicos. Esta observación condujo, desde tiempo, a reconocer la alngic| dad de los fenómenos lingüísticos; de ahí se originó

bor"), canapé

1

122

LA SEMANTICA

ESTRUCTURAL

el formalismo antimentalista y su rechazo de toda referencia a una lógica desprovista de valor crítico. Pero al hacer esto, el análisis de la distribución se

condena, como lo hemos visto, a quedarse en Ia superficie del léxico, en un nivel en que las palabras, débilmente estructuradas, estallan en una multitud de pequeños "campos" aislados.

Este fracaso fue le que acarreó la reacción mentalista de la actual semántica estructural. Esta ha comprendido que las estructuras podían formularse únicamente en la profundidad de cierto nivel de abstracción y de generalidad. Pero está en vías, a 1o que opino, de cometer un error filndamental al buscar estos "universales" del lenguaje en la lógica; y en especial, en las definiciones de los diccionarios que tradicionalmente son de origen lógico y no lingüístico. Este neo-racionalisrno es solamente un regreso a la "lengua filosófica" de Wilkins y de Leibniz, aunque el fracaso de esta última debería hacernos reflexionar. Así, la polémica actual: mentalismo contra antimentalismo, parte a mi juicio de una visión inexacta de la relación lingüística. Es verdad que esta relación es específica y que por lo mismo escapa de la lógica; pero es falso que sea aJógica. Entre el formalismo de los unos y en neo-racionalismo de los otros, debería existir un tercer camino que siguiera las huellas de una lógica de las palabras, distinta de la lógica de las cosas e in. manente al sistema.

En euanto a mí, pienso que se la podría encontrar por medio de la etimotrogía, qüedando bien entendido que no se trataría aquí de una de{inición y de una clasificación etimológicas de las palabras, de tipo tradicional.

EL ANÁLISIS

ETIMOLÓGICO

I23

Partiendo de esta idea, he tratado de definir, con el título de Structures étymologíq,ues fls lesique lrangais, un método de análisis estructural del sentido' Insisto en este punto, pues el título, intencionalmente ambi' guo, ha podido hacer pensar que se trataba de un estudio histórico. De hecho, la etimología está aquí al servicio de la sincronía y lo que está en cuestión es una de{inición de las estructuras sémicas de las pa' labras. No tengo la intención de oponer o de comparar siquiera este m6todo con el análisis de la distribución ó con el de los componentes. De hecho, pienso que los

tres son complementarios, que cada uno veri{ica o comprueba a los otros clos o, en ocasiones, esclarece ciertos terrenos, ciertos problemas colocados fuera del alcance de los otros dos. La idea subyacente del método es que el contenido sémico de una palabra está en relación con el de su étimo.

Pero tomemos un ejemplo: ¿Cómo definir el contenido sémico del engaño? El análisis de distribuci6n confrontará el conjunto de las distribuciones de la palabra.

El análisis de cornponentes imaginará un sistema sémico ail hoc, cuya manera de hacer las combinacio' nes pueda dar cuenta de esta distribución. El análisis etimológico comenzará por

establecer un enga' que signifiqur,n; las palabras todas de inventario

fiar,

engañ,o, engañ.ad,or,

y a partir

de la ctimología de

cada una de ellas reconstruirá el sistema de estas catcgorías etimológicas. t'ctimotrógico" Este análisis y manera de ver las cosas luelve a plantear evidentemente cierto número tle cues-

124

LA SEMANTICA

ESTRUCTURAL

EL ANALISIS

tiones en términos nuevos: relación entre diacronía y sincronía, entre estructura e historia, entre motiva-

ción y arbitrariedad, etc. Nuestro ejemplo, por otra parte, da lugar a un cierto número de objeciones que ya hemos encontrado; una vez más estamos en presencia de un campo léxico reducido (el del "engaño") y no de un sistema propicio para dar cuenta del léxico en su totalidad. A falta de tal sistema, cuya realización es seguramente lejana, en el supuesto de que sea realizable, mostraremos en un nuevo ejemplo que el método está dotado de un gran poder de abstracción y generalización. En el ejemplo precedente, partimos de una noción (el "engaño") y mostramos que las palabras que lo expresan constituyen un sistema sémico; se puetle también adoptar el procedimiento inverso, es decir, rea.

grupar en una clase etimológica todas las palabras que provienen de un rnismo étimo, cualquiera que sea, por otra parte, su sentido actual. Es lo que hicimos con las palabras que obtienen su sigrrificación de la idea de "golpe", entre las que se encuentran verbos, instrumentos y cosas o seres objeto de un golpe.T Estas palabras son muy numerosas y {orman un conjunto de una extrema variedad, cuyos t6rminos no presentan ninguna relación semántica inmediata. Pues ¿cuál podría ser

el nexo "lógico" entre palabras tan diferentes como togué (tocado, chiflado), taquin (tacaño, díscolo), chíc (elegante, buena o gene7 l)istribución

y

transformación de

la noción de

"golpe",

en Langue frangaise, núm. 4, diciembre, 1969, La sémantíque (editado por A. Rey), pp. 67-74.

ETINIOLÓGICO

125

rosa persona)..., piquer (picar), tacher (manchar),

tricher (hacer trampas) . . .) couryn (desprendiblc, cup6n), tanr¡ton (sello), tapin (tamborzuelo ), etc. ? ¿ Ninguno?

El análisis muestra, sin embargo, que en francés todas proceden del étimo que primitivamente signifitodar un golpe", pasando por golpes específicos caLra (estocada, golpe cortante, golpe plano, golpes repetidos etc.), así como los objetos empleados para tales golpes y los resultados de las acciones correspondien-

tes. En francés, un toqué es de hecho "el objcto (persona) con un golpe en la extremidad (en la cabeza) ", un tampoD cs "el instrumento u objeto que recihió un golpe clado con algo plano", ütquiner (molestar insistentemente) signilica 'odar golpecitas", croquer (masticar con ruido, morder cosas que crujen) y chiquer (masticar) es "ejecutar (un croquis o dibujo) a grandes trazos", etc., y si bien es cierto que toqué, tarnp'n y chic se hallan bien alejados y dispersos t'suen el eje horizontal, en la extremidad superior y perficial" del árbol taxonómico, en cambio, son muy vecinos en el eje vertical, como queda atestiguado, por lo deruás, con expresiones del tipo un coup d'éclat (hazaíta o proeza: como un golpe luminoso o "apantallador"), url coup de uin (golpe de vino: chispa), un coup d,e cala,rd. (golpe de depresión: momento de depresión), y otras más. IJn coup il'éclat es una "acción brillante", siendo el golpc la {orma metafórica de toda acción transitiva, t'hacer" y, secundariamente, de todo "trabajo". de todo TJn coup de calaril es un golpe (metafóricamente) recibido en

la

TJn coupon

cabeza.

d'étolle (retazo,

cosa cortatla,

"cupón"

de

L26

LA SEMJ.NTICA

EL ANALISIS

ESTRUCTURAL

tela) es una porción separada de la tela por un golpe cortante; de ahí viene por analogía un coup ile oin, y otras expresiones semejantes.

Partiendo de estos antecedentes, el modelo ha sido tomado para la formación de buen número de verbos que expres¿rn la idea de "dar un golpe": toquet, ta,quer, píquer, chíquer, ta.Wr, toper (tocar, nivelar, picar, mascar, golpear, darse la mano). No se trata de con{undir la sincronía (descripción

de cambios lingüísticos a través del tiempo)

y

sólo

proceder a definir las palabras partiendo de su étimo originai. No habremos de poner en duda la autonomía de esos dos ejes, pero lo que es cierto "en la superficie es el único nivel en que el análisis del discurso" -que hasta ahora-, deja de serlo en la Iéxico, se ha colocado "estructura profunda". En este nivel, al que nos permite acceder la etimología, vemos que la oposición deja de imponerse, que diacronía y sincronía coinci-

den

y

que se organizan estructuras poco numerosas,

sencillas y quizá universales, que "engendran" al conjunto del léxico, a partir de un número reducido de reglas de derivación.

La reconstrucción de estas estructuras etimológicas (o elementales o profundas), Ia de{inición de las reglas de transformación a través de las cuales se acfualizan las palabras en la superlicie del uso, deberían aclarar el problema del sentido de una manera decisiva. El análisis de la distribución, es un enfoque que se qucda en la superficie del discurso, proclama la "alogicidad fundamental" del léxico; mientras que el análisis de los componentes, es un procedimiento que busca en la estructura profunda un reflejo de la Iógica general. La etimología estructural tendería a mostrar que hay

ESTADISTICO

I27

efectivamente una lógica del lenguaje, pero que obedece a reglas específicas y difcrentes de las de la lógica y que por lo tanto, no podrían ser aplicadas a una semántica que se proclama lingüística.8

4. Er- .lNÁrrsls EsrADÍsrrco La edición original de este libro comprende

algunas

líneas acerca de las características estadísticas del léxico. Las investigaciones en este terreno han avanzado mientras tanto. Deseo mencionar aquí mis propios trabajose no para darles un destino privilegiado, sino porque son los írnicos, a lo que tcngo entendido, que hayan intentado dar una definición cuantitativa de "sentido". Además, el interés de esta definición está en una concepción "componencial', que alcanza y en parte confirma plenamente los postulados de la "semántiea estructural" (clr. su-

pra, p. 108). Pero, antes que nada, cierto número de observaciones.

Las primeras, ya antiguas, se deben al lingüista nor" teamericano G. K. Zipf,to quien establece que la fre8 No es que haya dos lógicas, sino que la lógica de las relaciones semánticas se encuentra sometida a los azarcs de la situación histórica; es la misma situación que se da en fonética histórica, en donde se ve que las reglas fracasan constantc. mente, sin que por ello sean puestas en duda.

e Pierre Guiraud, "Le substrat informationnel de In séman. tisation", Bull. Soc. Ling, de París,1954, pp.120-133; "Stnrctures aléatoires de la double articulation", ibill,,1963, pp. 97-114: "Structures élémentaires de la signification", ibíd., 1964, pp. 97-

114; "Structure aléatoire de la dérivation", en Structures étymologiques ilu, lexíque frangais, pp, 180-188. 10 Entre otras Human Behauíor and, the Princíple of Least Ellort (Cambridge, Mass., 1949).

I2B

LA SEMANTICA

ESTRUCTURAL

cuencia de las palabras en un texto o en un conjunto de textos corresponde a distribuciones estables. Así, las palabras clasificadas por orden de {recuencias decrecientes se distribuyen según una curva tal que eI producto del rango por la frecue¡rcia es igual a urra eonstante: rf : ccnstante. Además, hay una estrecha correlación entre el número de palabras de una frecuencia dada (es decir, empleadas l, 2, 3, etc., veccs) y esta frecuencia, las categorías de baja frecuencia llcvan consigo la maycr cantidad de palabras; así, en un texto que comprcnde 600 palabras ernpleadas I sola vez, se encontrarán 200 palabras empleadas 2 veces, 100 palabras empieadas 3 veces, etc. y estas proporciones son constantes y uni' versales: nf' : constante. Estos índices fuero¡r precisados desde entonces 1.. la universalidad de estas relaciones fue comprobada y reconocida como una propiedad del discurso. Se notará que Ias dos ecuaciones no son más que formas diferentes de una misma relación y que se puede economizar la primera" Tarnbién, que esta relación no es una propiedad úni' camente del lenguaje, sino que se encuentra igualmente en muchos fenómenos económicos, sociales y naturales: distribución de las clases de ingresos, tle los comercios en función de su número de ventas, de las ciudades en función del número de sus habitantes, de las cabinas telelónicas en función del número de llamadas, etcétera. A estos hechos, que he estudiado yo mismo en tlna r:bra intitulad,a Les caractéres sta't*tiques d'u aacabulaire (Paris, 1954), como otros investigadores, he agregr,do después nuevas observaciones.

EL ANALISIS ESTADfSTICO

t29

Así, Zipf había ya notado que la frecuencia de una pe.labra está ligada a su complejidad fonética: cuanto más larga es una palabra, es menos frecuente. Yo misrno precisé esta observación mostrando que el núrnero de {onernas de una palabra es proporcional a su conteniclo de información (es decir, logaritmo de su pro-

babiliclad) según la fórmula

: ;':'f k+L

constante.ll

Una vez establecida esta distribueión, es fácil mostrar que está en relación directa con las dos ecuaciones de Zipf y to«lo ocurre, pucs, como si la frecuencia de las palabras fuera determinada por el nírmero de fonemas que las componen. Sin embargo, esta hipótesis que yo concebía en esa época está lejos de ser satislactoria. Intuitivalnente y

a príori se inclina uno a imaginar que la

selección

de una palabra y por Io mismo el número de sus usos debería ser determinado por su significación y no por su forma fónica. ZipI había notado ya, además, que el número de seutidos que puede tomar una palabra es proporcional a la raíz cuadrada de su frecuencia, Yo mismo verifiqué y precisé esta relación, mostrando, a partir de un análisis de Ios diccionarios, que el número de palabras que tengan l, 2, 3, ctc., sentidos distintos obeCece a una distribución constante y que es además cle l¿ misma forma que Ia ecuaciírn de Zipf ; que esta misma Iey determina la distribución de los derivados morfemáticos, es decir del número de raíces

rr Donde k es eI número de {oneuras y donde + I reprosents un signo suplementario que marca el fin de la palabra. Por ejemplo, lo blanco de la esc¡itura o cualquicr otra marca.

130

LA SEMANTICA ESTRUCTURAL

que son representadas por 1, 2, 3, etc,, palabras obtenidas por sufijación, prefijación, composición. Finalmente, esta distribución comírn a los derivados semánticos y a los derivados morfemáticos es la misma que la distribución "géneros-especies" de Willis, que

*.§o':

§

§¡e

c6\OLn\.)o F-r-@cOñl t-.)

incompleto

Fl

determina en las taxonomías naturales el número de géneros (botánicos, entomológicos) representados por 7.,

2, 3, especies.

Se ve, pues, que los diferentes sentidos de urra pattgénero" labra serían como Ias ttespecies"

del constituido por esta palabra; e igualmente, los dilerentes derivados morfológicos como las "especies" del "género" que scría Ia raí2. Estas observaciones reproducidas de acuerdo con mis Structures étymolngiques du lexique lrangais (p, 183), figuran en el cuadro de la página siguiente.

qP "§bo m §§

Del conjunto de estos hechos, que no podemos anali-



zar aquí, se desprende q¡re hay una relación directa entre el número de sentido de una palabra y su frecuencia y que esta relación corresponde a una dist¡ibución constante y universal. Pero, como además esta frecuencia está ligada al número de fonemas de la palabra, resulta de ello quc hay una relación entre el número de sentidos de une palabra y su número de fonemas. relación que por lo dernás es fácil de establecer y de observar. Entonces se presenta a nue,ctra mente la hipótesis de que esta frecuencia es determinada por la forma sé. mica del sigaificado y no por la forma fónica clel significante, pero que estas dos formas son homólogas. Es decir, que el significado está formado por un "paquete de semas", así como el significante lo está por un "paquete de fonemas" y que existe un "sistema sémico"

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