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DESCODIFICACIÓN BIOLÓGICA DE LAS ENFERMEDADES Manual práctico de las correspondencias emociones / órganos Por Christian

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DESCODIFICACIÓN BIOLÓGICA DE LAS ENFERMEDADES Manual práctico de las correspondencias emociones / órganos

Por Christian Flèche

ÍNDICE AGRADECIMIENTOS ADVERTENCIA PRINCIPIOS GENERALES

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1. CARDIOLOGÍA 1.1. ARTERIAS CORONARIAS 1.2. VENAS CORONARIAS 1.3. CORAZÓN 1.4. PERICARDIO 1.5. ARTERIAS 1.6. VENAS

19 23 24 24 25 26

2. DERMATOLOGÍA 2.1. EPIDERMIS 2.2. DERMIS 2.3. HIPODERMIS 2.4. DIVERSOS 2.5. PELOS

28 34 38 39 41

3. APARATO DIGESTIVO 3.1. BOCA: SUBMUCOSA 43 3.2. GLÁNDULAS SALIVALES 44 3.3. GLÁNDULAS SALIVALES: CANALES 45 3.4. ESÓFAGO: PARTE INFERIOR 46 3.5. ESÓFAGO: PARTE SUPERIOR 47 3.6. ESTÓMAGO: CURVATURA MAYOR 47 3.7. ESTÓMAGO: PEQUEÑA CURVATURA, BULBO DUODENAL, PÍLORO 49 3.8. DUODENO (Excepto el bulbo) 49 3.9. PÁNCREAS: PARÉNQUIMA 50 3.10. HÍGADO: PARÉNQUIMA 50 3.11. RED BILIAR Y PANCREÁTICA 51 3.12. INTESTINO DELGADO: YEYUNO, ÍLEON 52 3.13. APÉNDICE 54 3.14. COLON / INTESTINO CIEGO 54 3.15. RECTO ALTO / SIGMOIDEO 55 3.16. RECTO INFERIOR 56 3.17. PREITONEO 57 3.18. GRAN EPIPLÓN 58

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3.19. ESTREÑIMIENTO / GASES / DIARREAS / VÓMITOS 4. ENDOCRINOLOGÍA 4.1. HIPÓFISIS 4.2. CORTICOSUPRARENALES 4.3. HIPERGLUCEMIA 4.4. HIPOGLUCEMIA 4.5. TIRÓIDE, PARATIRÓIDES 4.6. TIRÓIDE: CANALES EXCRETORES 5. GINECOLOGÍA 5.1. OVARIOS: CÉLULAS GERMINATIVAS 5.2. OVARIOS 5.3. TROMPAS UTERINAS 5.4. ÚTERO: MUCOSA DEL CUERPO 5.5. ÚTERO: MÚSCULOS LISOS 5.6. ÚTERO: CUELLO 5.7. VAGINA / GLÁNDULA DE BARTHOLIN 5.8. LABIOS MAYORES 5.9. SENOS 5.9.1 GLÁNDULA MAMARIA 5.9.2 CANALES GALACTOFOROS 5.9.3 SENOS: DERMIS 5.9.4 SENOS: VAINA DE MIELINA DE LOS NERVIOS 5.10. ANEXOS FETALES 6. HEMATOLOGÍA 6.1. SANGRE 6.2. GANGLIOS LIMFÁTICOS 6.3. VASOS LIMFÁTICOS 6.4. GANGLIOS NOBLES 6.5. BAZO / PLAQUETAS 7. NEUROLOGÍA – EL CEREBRO 7.1. LOS TUMORES 7.2. LAS CEFALEAS 7.3. LA PRUEBA PSICOBIOLÓGICA DE LA VERDAD: LA CRISIS ÉPICA 7.4. EPILEPSIA 7.5. PSEUDOAUSENCIA 7.6. ESPASMOFILIA / TETANIA 7.7. VAINA DE MIELINA DE LOS NERVIOS 7.8. DOLOR

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62 63 65 66 67 69

71 72 73 74 75 76 77 78 78 80 81 81 82

83 84 85 85 86

89 91 94 95 97 98 98 99 3

7.9. LAS MENINGES 7.10. MÚSCULOS ESTRIADOS 7.11. PARÁLISIS 7.12. ZONA DE BROCA

99 100 101 104

8. OFTALMOLOGÍA 8.1. GLÁNDULAS LACRIMALES 8.2. OJO

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9. OTORRINOLARINGOLOGÍA (O.R.L.) 9.1. AMÍGDALAS 9.2. PALADAR 9.3. NASOFARINGE 9.4. LARINGE 9.5. NARIZ: OLFATO 9.6. NARIZ: MUCOSA 9.7. SENOS NASALES 9.8. OIDO INTERNO 9.9. OIDO MEDIO 9.10. TROMPA DE EUSTAQUIO MUCOSA 9.11. TROMPA DE EUSTAQUIO MUSCULOSA 9.12. VÉRTIGOS

115 116 116 117 117 118 119 121 121 123 123 124

10. NEUMOLOGÍA 10.1. PULMONES 10.2. LARINGE 10.3. BRONQUIOS 10.4. ASMA Y DISNEA LARINGAL 10.5. PLEURA

125 127 128 129 130

11. APARATO URINARIO 11.1. RIÑÓN: TUBOS COLECTORES 11.2. RIÑÓN: PARÉNQUIMA 11.3. RIÑÓN: CÁLIZ 11.4. VEJIGA: SUBMUCOSA 11.5. VEJIGA: MUCOSA

132 134 135 136 136

12. REUMATOLOGÍA 12.1. GENERALIDADES 12.2. DESVALORIZACIÓN GENERAL 12.3. DESVALORIZACIONES ESPECÍFICAS: Localización 12.4. ENFERMEDADES ESPECÍFICAS

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13. SEXUAL MASCULINO 13.1. ESCROTO 13.2. TESTÍCULOS – ZONA GERMINATIVA 13.3. TESTÍCULOS – ZONA INTERSTICIAL 13.4. PRÓSTATA 13.5. VESÍCULAS SEMINALES

159 160 161 161 163

CONCLUSIÓN

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GLOSARIO LISTA DE ILUSTRACIONES

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AGRADECIMIENTOS

El MANUAL PRÁCTICO DE DESCODIFICACIÓN BIOLÓGICA DE LAS ENFERMEDADES, presentado por Christian FLÈCHE, es una obra que, como un niño, tiene una larga y bella historia tras de si. Las descodificaciones de base son directamente resultado de la reflexión y la intuición del doctor H.S. Quiero agradecer sus aportaciones concretas y pertinentes dentro de la descodificación a los siguientes investigadores: Jean-Jacques Lagardet, Pierre Julián, Dr Robert, Dr Jacques Aime, Dr Louis Angelloz, Dr Pierre-Jean Thomas-Lamotte, Amédée Achèsse, MarieFrançoise Nogues, Hervçe Scala, Marie-Thérèse, Gérard Saksik, Régis Blin y Marc Fréchet. Este libro no existiría sin su tenacidad apasionada. Mis agradecimientos sobre todo, por su verificación activa de los elementos médicos contenidos en este libro, a los Doctores en Medicina: Brigitte Brumault, Jacques Aime, Louis Angelloz, Pierre-Jean Thomas-Lamotte, Jacques Saussine y Jean-Jaques Lagardet.

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ADVERTENCIA Este libro es un manual práctico: - En primer lugar para vosotros mismos, hombres y mujeres afectados por un problema físico, un síntoma, una enfermedad. Os va a permitir haceros cargo de vosotros mismos, descubrir que tenéis “UN CUERPO PARA SANAROS” a través de la enfermedad. Adem{s hay que descodificar, descifrar, traducir el lenguaje del cuerpo, todo ello de un modo biológico: este es el primer objetivo de este libro. - En segundo lugar para vosotros terapeutas, con el fin de guiar a vuestros pacientes que vagan en el oscuro laberinto de los mensajes escondidos en sus síntomas. ¿Están en fase de estrés? ¿En fase de curación? ¿Se trata un problema de estómago endodérmico o ectodérmico? A veces enfermos, a veces terapeutas, debéis recordar que en nuestro país los profesionales especializados, los doctores en Medicina, han prometido mediante el juramento Hipocrático, sin hipocresía y después de largos años de estudios técnicos difíciles y llenos de sabiduría, ayudar con el corazón, benevolencia y abnegación de sus propios intereses a todos los hombres y mujeres que se lo pidan. Ciertos actos de este libro les están reservados: diagnóstico, prescripción, exámenes clínicos y tratamiento. Este libro, no puede remplazar una consulta médica en ningún caso. Puede alimentar, orientar vuestra reflexión, liberar mediante la toma de conciencia vuestros conflictos emocionales y aportaros, así lo espero, la paz profunda y durable. Pero no va a permitiros diferenciar un adenocarcinoma pulmonar de un cáncer de bronquios de células pequeñas. El capítulo que sigue, Principios Generales, es un recordatorio del libro precedente: Mi cuerpo como herramienta de curación, un recordatorio para entender la continuación pero que no reemplaza una lectura profunda de esta obra o de otros documentos sobre el mismo tema, incluso seminarios. Presentación Cada enfermedad se estudia bajo el contexto del órgano o aparato implicado. Por ejemplo: el infarto se estudiará ligado a las arterias coronarias en el capítulo “Aparato cardiovascular”. Cuando busquéis una enfermedad buscad en el índice o en el aparato afectado por esta enfermedad. Los aparatos se clasifican por orden alfabético se componen de fichas de órganos. Para cada órgano se descubre: - Parte afectada (ej. la mucosa o la submucosa de la boca).

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El resentir (la vivencia) del conflicto biológico, con todas sus conjunciones, los matices conflictivos localizados hasta ese momento. Esta afectación es la piedra Roseta... Es la herramienta esencial de esta obra y un momento importante en bioterapia. En efecto, cada órgano tiene una función biológica. Por ejemplo: la boca = tomar los bocados; el estómago = digerirlos; el colon= eliminarlos; los alvéolos pulmonares = atrapar los bocados de aire, de oxígeno, de vida; la tiroides = acelerar el metabolismo. Cuando se considera un órgano como enfermo, este expresa su función biológica en exceso o en defecto o con una calidad insuficiente. La enfermedad es un resentir (vivencia) insuficiente que afecta a la biología. La afectación patológica es una función biológica insatisfecha. La función biológica es un modo de adaptarse al exterior. Nosotros representamos la totalidad de nuestros modos de adaptación, ejecutados y vehiculados por nuestros ancestros. La bioterapia (o terapia de Descodificación Biológica) consiste primero en saber cuál es el órgano afectado, después qué conflicto corresponde a ese órgano, durante qué shock fueron experimentados estos conflictos, finalmente, permitir al paciente expresar con emoción los resentimientos con el fin de “desbiologizarlos”. -

Por todas estas razones, vais a encontrar para cada órgano el subcapítulo del “resentimiento del conflicto biológico” destacado. Adem{s, he procurado incluir el mayor número de tipos de resentimientos, de experiencias que he podido recopilar desde hace 10 años, en contacto con los investigadores en descodificación biológica (citados en los agradecimientos). Como herramienta de trabajo, este libro deber ser testado, verificado, validado y cuestionado antes de extraerle un provecho saludable para vuestra toma de conciencia. Este trabajo es más bien una obra en construcción, en elaboración, de descubrimiento, de refinamiento constante, un vestigio del pasado, un museo polvoriento, sólo útil para los nostálgicos de su primer biberón o los amnésicos del momento presente, del tiempo que está viviendo. - Los ejemplos os ayudarán a comprender y sentir mejor los resentimientos biológicos. - A veces aparecen observaciones complementarias. - El origen embrionario: endodermo, mesodermo o ectodermo, ya que los resentimientos son diferentes según se trate de la parte endodérmica (por ejemplo, el colon arcaico: guarrada) o de la ectodérmica (resentimiento social, falta de identidad en el territorio, no encontrar su sitio). - El albergue cerebral: (cf. brainome) cada órgano está ligado a un grupo de neuronas.

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PRINCIPIOS GENERALES Aunque observemos las enfermedades bajo una mirada y una escucha biológicas, éstas arrancan todas por un shock, un acontecimiento preciso, puntual, en el espacio y en el tiempo. 8 horas 01 . 8 h 02 . 8 h 03 . 8 h 04* 8 h 05 . 8h 06 . 8 h 07 ++++++++++++++++++++++++++++++ - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - * Todo va bien hasta las 8h 04. Hay un antes y un después Este acontecimiento entra en biología cuando no es gestionado por el sujeto sino que éste se convierte en objeto (objeto de la suerte, del destino, de los acontecimientos, de otros, etc.) Por ejemplo: veo que abofetean a mi hija en un parque público. Esto entra en mí al instante, conmocionado por mis sentidos esto entra en contacto con mi historia que le da sentido, un significado: un significado que su vez se convierte en sensación y biología: “¡Qué marranada!, ¡no es justo!, ¡humillante!, ¡inconcebible!, ¡deprimente!, ... Si no encuentro una solución satisfactoria inmediata, sin expresión de esta emoción, esta sensación se convierte en resentimiento biológico: “Es indigesto: estómago; asfixiante: pulmón; deconstructivo: huesos; repugnante: colón; un derrumbamiento: riñón, etc.” Un acontecimiento se vuelve sensación, sentido. Ha entrado por mis cinco sentidos y luego busca cómo salir. Imposible articular, pasa al inconsciente, a la biología: psiquismo, cerebro, cuerpo, energía. Cada uno de estos elementos nos informa de los otros tres. Tomar el pulso chino nos informa del nivel energético de cada órgano, a que cada célula de nuestro cuerpo está ligada a un grupo de neuronas cerebrales y éstas están ligadas a un a función biológica. La observación del cerebro nos permite conocer el tipo de resentimiento sufrido y no dicho, y el órgano afectado. Y sobretodo, cada tipo de enfermedad, así pues de células afectadas, nos indica qué resentimiento hay que liberar para curarse. De otro modo, el paciente queda en un estrés inconsciente frente al acontecimiento chocante, a veces incluso durante años, y una parte de su ser, de su energía, está monopolizada. Como escribió Carl Gustav Jung: “Todo aquello que no aflora en la consciencia, vuelve como destino” (síntoma, enfermedad, accidente, fracaso, malestar, ...) Y lo contrario: ¡todo aquello que remonta en la consciencia no vuelve nunca bajo forma de destino!

El coche se incendió Un día un hombre me contó la siguiente historia:

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Hace muchos años, fui con mi mujer a una conferencia. Una vez terminada, nos dirigimos hacia nuestro vehículo, pro en su lugar nos encontramos con un montón de cenizas aun calientes y humeantes. El coche se había incendiado y aun pudimos escuchar como crepitaban algunos materiales, partes aun rojizas, partes fundiéndose, todo ello envuelto de un olor agrio, mezclado con neumático quedado y gasolina esparcida. Nos tuvimos que ir andando, al tercer paso, sentí algo. Me detuve un momento y me pregunté: ¿qué está pasando? Me pasa algo, siento algo dentro de mí. Algo excesivo, indefinible, algo que nunca me había pasado. Entonces me dirigí a mi esposa, en tono interrogante: ¿Tú no sientes nada? - No –dijo ella.- No siento nada de nada. Sólo un vacío, un vacío que me angustia. No hay nada. La hago partícipe de lo que yo siento: Siento algo, hay algo grande, una gran cosa negativa, una especie de pedazo, una punta de algo... Ella me contesta: a mí, al contrario, me falta algo, siento una falta, una carencia, como si hubiese perdido algo, un vacío. Perplejo o curioso, me pregunto: ¿de dónde viene este exceso que siento? ¿Cuándo ha empezado? ¡Qué raro! En dos pasos no sentía nada y al tercero, algo me ha sobrevenido, una especie de sensación desagradable, una gran carga. Retrocedo un paso, rejuveneciendo en la línea del tiempo, no siento nada. Otro paso hacia atrás, para retroceder otro segundo, y tampoco siento nada. Al retroceder un tercer paso, revivo el incendio. ¿Qué pasa entre esos dos pasos? Cuando hay una gran emoción todo sucede como si algo te tragara, penetrara. Ceo algo rojo y amarillo, algo que se está quemando, huelo este olor particular. En este punto, rápidamente, como si me atravesase una flecha, aparece una escena. De golpe, veo un exceso negativo. Mi padre se abalanza sobre mí. Acaba de quemar mis juguetes, soy muy pequeño, él intenta asesinarme asfixiándome con el cojín. Sigo adelante y m doy cuenta de que, tan pronto hay un incendio, me siento en peligro. Cuando sucede algo imprevisto, me siento en peligro, siento un gran estrés, me siento mal. Luego le pregunto a mi mujer: ¿y a ti, qué es lo que te pasa? - No hay nada. Es terrible no tener nada. Antes había algo, ahora no hay nada. Dando un paso hacia atrás, retrocede aun un segundo. Aparecen pensamientos. Otro paso más, aparece una imagen. Otro, un ruido particular, ese crepitar. Yo veo cosas y ella las oye. Ella oye un crepitar seguido de un gran silencio. Lo que surge en ella es el recuerdo de su padre. Tiene entonces 20 años, está con él en casa. De golpe, su padre cae. No se levantará nunca más. Derribado por un infarto. Allí está el vacío. Este hombre, además, era

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mecánico... De golpe el silencio. En su mente: cuando hay silencio es que ha pasado una catástrofe, hay un abandono, un vacío. Y por ello, tantos años más tarde, ella vuelve a sentir ese vacío. Tanto en ella como en mí, en esta apertura provocada por una gran emoción, algo penetró sin que lo supiéramos: un recuerdo, una creencia, una emoción. ¿Qué hacer entonces con esta emoción que está allí como el exceso de algo en mí, como el vacío en mi mujer? Le digo entonces a mi mujer: ¿quieres mi puna en exceso en tu vacío? Y ella también: ¿quieres llenar mi vacío con tu cacho en exceso? Así pues, pasó lo que tenía que pasar: tuvimos un hijo. Ella dice: ¡No es nada, eh! -Sí pero lo es todo,- le respondo.- ¿Cómo lo llamaremos? David. Será ávido. Si es niña, podríamos llamarla Annie (que se niega). O Danielle (que se niega a sí misma)... En resumen, nada. - Ah no, par mí sí es algo. Florence (un oleaje rancio). O Laurence, en el límite. Debe haber algo. Finalmente, yo lo llamo Úlcera y ella Cáncer. ¿Por qué? Porque yo tengo un exceso negativo. Mi solución, en el segundo inmediato, es hacer un agujero, algo de menos en mí. Porque este lleno, este exceso, es insoportable. Voy a cavar, a hacer una úlcera. Ella, en su vacío positivo, quiere llenarlo. Ella hará un cáncer, pólipos, un tumor.

Hay un acontecimiento que está allí. Veo algo que se está quemando. Sin que me dé cuenta, una asociación inconsciente ha tenido lugar. La naturaleza tiene horror del vacío y se mete dentro. Si os hablo de coches, inconscientemente cada uno verá, oirá, evocará su coche. Nadie verá el del vecino. Si os hablo de mi padre, cada uno de vosotros pensará en el suyo. Cuando digo padre, no veis a vuestra tía. O, si os pido que no penséis en una jirafa, pensáis en ella. Debo darle sentido a esta insensatez: mi coche se ha quemado mientras asistía a una conferencia. Debo darle un sentido. Mis cinco sentidos lo perciben. Busco un sentido que le de buen sentido, la dirección. A esto lo llamamos creencia. En mi caso: siempre que hay un incendio, estoy en peligro. En ese momento fue demasiado. Cuando el coche se quema, como alguien lo ha encendido, estoy en peligro porque hay alguien que puede hacerme daño. Este sentido que yo le doy, esta emoción, es demasiado. Sólo puedo vivirla de un modo biológico, en mi realidad biológica. Tengo dos piernas, dos brazos, una cabeza, dos pulmones, ganglios, huesos, riñones, etc. No puedo vivir sin mi realidad biológica. 11

Allí está la emoción que me invade, ¿pero qué hago? La emoción se traduce en mi realidad biológica. Ahora bien, en mi realidad biológica no hay ningún coche que se incendie. Lo que existe, en cambio, es el resentimiento de guarrada, de algo indigesto. O bien cólera, desvaloración. Esto se corresponderá, al segundo siguiente, a un órgano. Si soy un pájaro, mi realidad biológica es volar. Si soy un pez, no comparto esa realidad. No se corresponde con nada en la cultura de mi especie animal. El sentido se encarna en nuestra realidad biológica. Este acontecimiento inesperado, en ese momento, puedo vivirlo con miedo. Miedo a morir porque eso me conduce al momento en que me quisieron asesinar y esta guardado en mi memoria celular. Lo que se corresponde biológicamente al miedo a la muerte son los alvéolos pulmonares (el último soplo). Cuando tenemos miedo a morir debemos tomar más aire (el soplo de oro). La solución: crear más alvéolos con el fin de inhalar más oxígeno y sobrevivir. Se trata de un conflicto arcaico. También puedo vivirlo como algo indigesto. Si no puedo digerir que me hayan quemado el coche, se traduce de otro modo en mi realidad biológica. Se descodifica en mi cerebro, a nivel del tronco cerebral, sobre la parte lateral derecha. Veremos en el escáner una imagen particular, porque mis neuronas han dado la orden a mi estómago de producir más ácido clorhídrico. Además, el exceso de HCl me permitirá digerir lo indigerible. El resentimiento se biologiza para expresar una solución. Mi mujer en esa situación siente una falta. Siente un vacío, se siente separada de algo: el contacto está cortado para ella, si es un conflicto de separación, será la piel la que se verá afectada, es la piel la que nos permite estar en contacto con el mundo exterior. Si su resentimiento es más bien una pérdida, eso se corresponde con el órgano de los conflictos de pérdida, solo hay uno, las gónadas (ovarios y testículos) que permite perpetuar la especie. El resentimiento se traduce en biología y expresa la mejor solución de adaptación frente un acontecimiento brutal, inesperado. En la realidad, cuando un animal se traga un hueso (cosa que representa un peligro biológico para él), hay un resentimiento biológico de indigestión, cuya solución consiste en aumentar la producción de clorhídrico. Esto es el arquetipo. Si es un trozo de carne no digerido lo que llega al intestino, el resentimiento es algo “guarro” que hay que evacuar. La solución biológica de supervivencia es hacer un tumor de colon, para segregar más moco con el fin que el trozo se deslice hacia el exterior.

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Si la solución biológica de estrés es por agresión solar, la solución se encuentra a nivel de la dermis. Se trata de fabricar más melanina, a lo que llamamos bronceado. Si me encuentro en una situación de urgencia, cuyo resentimiento biológico es el deber de actuar rápido, esto llega a una zona concreta del cerebro que dará la orden a mi tiroides de fabricar más hormona, la tiroxina, que acelera el metabolismo y va a permitirme salir del conflicto de lentitud.

¿Real o virtual? Un viejo ciervo tiene su clan de ciervas. Él fecunda cada año a las hembras. Entonces, un día de otoño, llega un joven ciervo y los dos machos deben batirse. La realidad biológica del viejo ciervo es que se arriesga a perder su territorio de supervivencia, ya que él está programado para procrear la especie. Tiene que optimizar, aumentar sus posibilidades de supervivencia: guardar su territorio para perpetuarse. Los órganos que puede ayudarlo son las arterias coronarias. Causará una ulceración en las coronarias con el fin de permitir el paso de mayor cantidad de sangre e irrigar mejor su corazón. Éste se oxigenará mejor y más rápidamente, se deshará de los desechos, podrá enviar más sangre a los músculos, es decir, más azúcar y oxígeno. De este modo el viejo ciervo tendrá más energía para guardar su territorio. Así pues existen situaciones de referencia, arcaicas, biológicas: son los arquetipos. Viene a mi consulta un hombre con un problema de las arterias coronarias. Ningún problema en su harén, ningún macho hizo la brama para quitarle su mujer... En cambio, sí existe un territorio, o lo que él considera como tal, que es su pequeño comercio. Su hijo quiere hacerse cargo del comercio y un día le dijo, mientras estaba pasando el pedido a un proveedor: “Tú no tienes nada que hacer aquí, ésta ya no es tu casa”. El padre no puede decir nada. Es cierto que, por una parte, se alegra de que sea su hijo quien tome el relevo. Pero de golpe se enfrenta a esa realidad: pierde su territorio. Ello estimula el córtex cerebral temporal derecho, en la zona peri-insular, que dará la orden a las arterias coronarias de ulcerarse. Es estúpido, eso no sirve para nada, no le permitirá recuperar su comercio pero la orden está dada. Podemos usar como metáfora la imagen de alguien que lanza una flecha, una vez lanzada ya no se la puede parar. Es la solución biológica de adaptación programada en él, que ha sido una medida de supervivencia durante millones de años y que nos permite adaptarnos a la realidad. En este caso, nuestro hombre se encuentra en lo virtual pero su cerebro no lo sabe, es incapaz de diferenciar entre lo real y lo virtual e imaginario. Imaginaos que os cuento que fui a casa de unos amigos y había un cóctel que me dejó boquiabierta. Me sirvieron zumo de limón una pequeña cucharada 13

de mostaza fuerte. Sólo de pensarlo probablemente haréis muecas. ¿Os quema como si lo tuvierais en la boca? ¡Pero no tenéis nada en la boca! Ya en el plano virtual nos repugna. Para el comerciante del que os hablaba es lo mismo. De golpe, su psique, su cerebro y su cuerpo reciben un shock. Hay un recuerdo, una asociación con un drama; al minuto siguiente aparece la creencia de que “sin territorio la vida no tiene sentido”. El resentimiento es: pierdo mi territorio. No hay nada. El vacío. La solución biológica: ulcero mis arterias, hago llegar más sangre. Al final se resuelve el conflicto, ya puede volver a tapar sus arterias. Al cabo de algunos meses puede decirse a sí mismo: “¡Qué felicidad al fin y al cabo, qué tengo que ver yo con ese comercio!” Pasa p{gina, lo cede. El conflicto desaparece, sana su córtex temporal derecho. Al volver a tapar huecos, aparece un poco de colesterol que ayuda en este proceso: es un material de reconstrucción que permite reparar el cuerpo.

¿Qué viene a sanar la enfermedad? Jung decía que no estamos aquí para sanar nuestras enfermedades sino para que éstas nos curen a nosotros. Viene una mujer a mi consulta que sufre de un tumor en el pecho izquierdo. Buscamos un acontecimiento fuerte el más dramático, del que no ha podido hablar, que ha vivido en aislamiento. Porque cuando decimos una cosa, la expresamos. Cuando no la expresamos, queda impresa. En biología, aquello que no se expresa queda impreso. El primer pecho que una mujer diestra da a mamar a su bebé es el izquierdo. El niño coloca su oreja derecha sobre el corazón materno, escuchar los latidos lo tranquiliza. ¿Cuál es el sentido biológico del pecho? Es el único órgano que no sirve a su propietario sino que es útil para el otro. Aunque pierda los dos pechos, la mujer puede seguir viviendo. Un problema en los senos es pues un problema en relación con otra persona. Los senos sirven para fabricar leche para alimentar al otro, dar de sí misma. Le hago saber que el resentimiento es en relación a otra persona, un hijo o alguien cuidado maternalmente que ha estado en peligro. Vamos atrás en el tiempo y de pronto se desmorona. Lo ha encontrado y lo explica: fue a la feria con su nieto. Éste quería montar al tren del terror, se tropezó y cayó, se agarró a los raíles en el momento en que el tren se acercaba< En un instante vio las manos del niño cortadas, todos los problemas que iba a tener por esta discapacidad, la depresión de su hija< Vio todo eso y se culpabilizó. Era inconcebible. Ella quería hacer algo, dar de ella misma, pero no hay nada que hacer. Está allí, en esa maternidad imposible. Me explicó durante media hora todo lo que le había venido a la cabeza en esos segundos. 14

De hecho, al niño no le sucedió nada porque sus mangas eran largas y en realidad no tenía las manos en los raíles, pero su abuela no lo había visto. Salió ileso son un simple rasguño en la rodilla. Pero en aquel momento una emoción muy vital se apoderó de la mujer. La flecha estaba lanzada. Después del susto, razonando se dijo que no había pasado nada, que el niño estaba a salvo. Pero lo que importa no es lo que hay en su cabeza sino cómo lo vive, cómo lo siente en sus entrañas. Ella vive toda la pesadilla de un modo visceral, queda detenida en el tiempo, atrapada. Los científicos hurgan en el hielo y encuentran polvo y gases de la prehistoria< Todo est{ allí, en la persona, en sus sueños profundos. Todo permanece. En el caso de esta mujer, al ver simplemente un niño en la televisión que tiene un problema, que cae o es atropellado, poco importa el qué, su vivencia resurge, se despierta de nuevo, activa un síntoma de adaptación. Otra persona que no haya vivido ese drama no vivirá los acontecimientos del mismo modo, no está programada para ello. La mujer sí está programada, lo lleva consigo: eso es posible. Lo ha programado en su espíritu, en su memoria, en sus células, en el núcleo celular, en el código genético. Si se queda embarazada en ese momento, invierte en el hijo, inconscientemente, una misión: hay que darle todas las soluciones ganadoras, todo aquello que la ha ayudado, todo lo que ha sido importante para ella. Una solución ganadora, algo que ha sido importante para ella, ha sido estar siempre lista a velar, a cuidar de los otros. Lo lleva en sus neuronas, en sus genes. Al procrear, ella transmite este programa a través de los genes, la educación, de cerebro a cerebro< Quiz{s el niño se llamar{ Christiane, Christophe, Christine< En resumen, ser como Cristo para ocuparse de los otros olvidándose de sí mismo. Quizás se convierta en enfermera, terapeuta o asistente social; ser{ como un “par de senos”. De un modo inconsciente encarnará la fidelidad, la lealtad a este programa de supervivencia. Así es como encontramos a personas con un gran pecho, muy sensibles a la misericordia del mundo sin saber por qué. Si buscamos en los ancestros, encontraremos que este programa se ha instalado en un momento dado. Me acuerdo de otra paciente a quien le habían dicho que su hijo iba a ser autista. Esa misma noche sus pechos segregaron leche, tenía que llevar pañuelos para absorber la leche. El diagnóstico fue suficiente, no hubo necesidad de un episodio anterior. A veces, el shock es tan fuerte que el programa biológico arranca inmediatamente.

Resumen de la cadena biológica de la instauración de la enfermedad 1. Acontecimiento exterior (*) 2. percibido por los 5 sentidos

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3. en seguida penetra la memoria inconsciente de un acontecimiento con un punto en común a (*) 4. aparecen las creencias 5. y provocan el sentido. 6. Se transforma en código biológico en el cerebro que posee un conjunto limitado de casos, correspondiente a nuestra realidad biológica, a fin de cuentas todo ello desemboca en 7. el cuerpo que expresa el programa de adaptación. 8. En el supuesto de que la intensidad dramática sea fuerte, el programa biológico puede transmitirse a los gametos (óvulos / espermatozoides) y la criatura estará en lealtad, en fidelidad inconsciente con este código, a través de sus enfermedades, su nombre, su profesión