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YO Y MI CASA SERVIREMOS A JEHOVÁ Es nuestra intención hacer una transcripción fiel y exacta de este Mensaje, tal como fu

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YO Y MI CASA SERVIREMOS A JEHOVÁ Es nuestra intención hacer una transcripción fiel y exacta de este Mensaje, tal como fue predicado; por lo tanto cualquier error en este escrito es estrictamente error de transcripción, interpretación e impresión, y no son para interpretar como errores en el Mensaje. El contenido de este Mensaje puede ser verificado en las grabaciones de video o audio. Hasta no ser publicado formalmente este folleto debe ser usado sólo para propósitos personales de estudio. (Fue tomado de una transmisión vía Internet).

VOLUMEN III - XVIII

YO Y MI CASA SERVIREMOS A JEHOVA Por William Soto Santiago Lunes, 19 de marzo de 2001 Lomas del Mirador, Buenos Aires, Argentina Primera Actividad uy buenas noches, amados hermanos y amigos presentes. Reciban un saludo de mi esposa Erica, y los Cachorritos un saludo de América. Es para mí una bendición grande estar con ustedes en esta ocasión, para compartir con ustedes unos momentos alrededor del Programa de Dios correspondiente a este tiempo final. Me dijo Guillermo también para pedir a Dios Su bendición sobre este lugar, la casa y todas sus facilidades, para que sea de bendición en la Obra de Dios, y la bendición de Dios esté en este lugar, sobre los que moran aquí y los que se reúnen aquí también para oír la Palabra de Dios. Oremos: ¡Oh! Padre Celestial, en el Nombre del Señor Jesucristo, presento a Ti los moradores de este lugar, de esta Casa. Señor, y también los que se reúnen aquí para escuchar Tu Palabra en este lugar. Te ruego Tus bendiciones sobre ellos, que Tu bendición esté siempre en este lugar y que Tu Palabra esté siempre en este lugar. Y, Señor, Te pido Tu prosperidad espiritual y material sobre los moradores de este lugar y los que también aquí se allegan para escuchar Tu Palabra y glorificar Tu Nombre. Derrama Tus bendiciones espirituales y también las materiales sobre todos ellos. Y, Señor, que haya conocimiento abundante de Tu Palabra revelada para este tiempo final. En el Nombre Eterno del Señor Jesucristo, Te lo pido todo. ¡Oh! Padre Celestial. Amén y amén. En Josué, capítulo 24, nos dice la Escritura, versos 14 en adelante: “Ahora, pues, temed a Jehová, y servidle con integridad y en verdad; y quitad de entre vosotros los dioses a los cuales sirvieron vuestros padres al otro lado del río, y en Egipto; y servid a Jehová. Y si mal os parece servir a Jehová, escogeos hoy a quién sirváis; si a los dioses a quienes sirvieron vuestros padres, cuando

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estuvieron al otro lado del río, o a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis; pero yo y mi casa serviremos a Jehová. Entonces el pueblo respondió y dijo: Nunca tal acontezca, que dejemos a Jehová para servir a otros dioses; porque Jehová nuestro Dios es el que nos sacó a nosotros y a nuestros padres de la tierra de Egipto, de la casa de servidumbre; el que ha hecho estas grandes señales, y nos ha guardado por todo el camino por donde hemos andado, y en todos los pueblos por entre los cuales pasamos. Y Jehová arrojó de delante de nosotros a todos los pueblos, y al amorreo que habitaba en la tierra; nosotros, pues, también serviremos a Jehová, porque él es nuestro Dios.” Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla. En este pasaje, Josué (el cual fue servidor de Moisés, y el cual se llamaba Oseas, hijo de Nun, al cual Moisés le puso por nombre Josué, y Josué significa Salvador), vean ustedes, fue el hombre a través del cual Dios colocó al pueblo hebreo en la tierra prometida. Josué significa: “Salvador o Redentor.” Es el mismo nombre Jesús. Y vean ustedes, Dios dijo que Abraham - que la descendencia de Abraham vendría a ser esclava en una tierra ajena. Capítulo 15 del Génesis, verso 12 en adelante, dice: “Mas a la caída del sol sobrecogió el sueño a Abram, y he aquí que el temor de una grande oscuridad cayó sobre él. Entonces Jehová dijo a Abram: Ten por cierto que tu descendencia morará en tierra ajena, y será esclava allí, y será oprimida cuatrocientos años (eso fue lo que sucedió con la descendencia de Abraham allá en Egipto. Ahora:). Mas también a la nación a la cual servirán, juzgaré yo...” O sea, que Dios la juzgaría y derramaría Su juicio divino sobre esa nación, y eso fue lo que pasó con Egipto y el faraón: Dios derramó Su juicio divino; esas plagas que fueron habladas por Moisés, las cuales Dios le reveló a Moisés que vendrían sobre Egipto, era el juicio divino sobre los egipcios; y aun la destrucción del ejército del faraón también en el mar rojo. Así Dios juzgó y

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Bueno, que Dios nos continúe bendiciendo, y que Dios te bendiga Guillermo (también tiene mi nombre traducido al español); y él y su esposa, pues son muy amigos también personales de mi esposa y míos, y yo pues quiero la bendición de Cristo para Guillermo y su esposa Erica, y toda su familia; y sus padres, sus hermanos, sus sobrinos, sus tíos, para todos deseo la bendición del Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, que en el Nuevo Testamento es nuestro amado Señor Jesucristo, al cual nosotros servimos con toda nuestra alma. Bueno, que Dios les bendiga a todos y que Dios te bendiga Guillermo. Ya pues, tenemos que ir para la próxima actividad que es a unos minutitos de aquí. Así que, con el permiso de ustedes. Que Dios les bendiga y les guarde a todos. “YO Y MI CASA SERVIREMOS A JEHOVA.”

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para poder salvar la raza humana, para poder restaurar al ser humano a la Vida eterna, y reconciliar así al ser humano con Dios, nuestro Padre Celestial, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, al cual nosotros con toda nuestra alma decimos: “YO Y MI CASA SERVIREMOS A JEHOVA, EL DIOS DEL ANTIGUO TESTAMENTO, QUE ES EL JESUCRISTO DEL NUEVO TESTAMENTO.” Yo (mi alma) y mi casa (mi casa espiritual, cuerpo teofánico) y mi casa física (mi cuerpo físico) serviremos a Jehová. Y también el Cuerpo Místico de Cristo como Casa de Dios y cada Angel Mensajero de cada edad puede decir: “Yo (cada Mensajero como Mensajero) y mi Casa (o sea, el grupo de escogidos de su edad, la Iglesia del Señor Jesucristo en esa edad), serviremos a Jehová, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, que en el Nuevo Testamento es conocido con el nombre del Señor Jesucristo.” “YO Y MI CASA SERVIREMOS A JEHOVA.” El que sirve a Dios, a Jehová, al Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, está sirviendo al único Dios Verdadero. Por lo tanto podemos decir con toda nuestra alma: “YO Y MI CASA SERVIREMOS A JEHOVA.” Traducido en el Nuevo Testamento: “YO Y MI CASA SERVIREMOS A NUESTRO AMADO SEÑOR JESUCRISTO.” Ha sido para mí un privilegio grande estar con ustedes en esta ocasión, dándoles testimonio de a quién servimos nosotros: al Jehová del Antiguo Testamento, que es el Jesucristo del Nuevo Testamento, el único Dios Verdadero y la Vida eterna. Que las bendiciones de Jesucristo, nuestro Salvador, sean sobre todos ustedes y sobre mí también, y nos llene del conocimiento de Su Ser, nos llene del conocimiento del Dios al cual nosotros servimos. En el Nombre Eterno del Señor Jesucristo. Amén y amén. Muchas gracias por vuestra amable atención amados amigos y hermanos presentes, y dejo nuevamente por aquí a nuestro amigo y Hno. y ministro Guillermo Rodríguez (el apellido de él es el segundo apellido de mi papá, así que estamos en la familia).

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castigó a la nación que esclavizó al pueblo hebreo. “... y después de esto saldrán con gran riqueza. Y tú vendrás a tus padres en paz, y serás sepultado en buena vejez. Y en la cuarta generación volverán acá; porque aún no ha llegado a su colmo la maldad del amorreo hasta aquí.” Y ahora, vean ustedes que en la cuarta generación el pueblo regresaría a la tierra de Israel donde se habían criado, donde Jacob vivía con su familia. Y ahora, encontramos que Moisés fue el Instrumento para la liberación del pueblo hebreo de Egipto, fue el Instrumento para estar con el pueblo hebreo cuatrocientos años por el desierto. Pero para entrar con el pueblo a la tierra prometida el Instrumento fue ¿quién? Josué. Moisés significa: “Sacado de las aguas.” Y el nombre de un Profeta Mensajero enviado por Dios para un propósito, tiene que ver con la Obra que Dios llevará a cabo con ese Profeta. Moisés: “Sacado de las aguas.” Esa fue la Obra que Dios hizo a través de Moisés: tomó al pueblo hebreo y lo sacó de las aguas. Aguas significa o representa naciones, pueblos y lenguas, y tomó al pueblo hebreo y lo sacó de la nación egipcia y los llevó por el desierto. ¿Ven? Lo mismo que sucedió con Moisés: que fue sacado de las aguas, ahora Dios usa a Moisés para sacar de las aguas de la nación egipcia, porque aguas en la Biblia, conforme al Apocalipsis, representa naciones, pueblos y lenguas. Y ahora, saca de las aguas de la nación egipcia al pueblo hebreo, por medio de Moisés, que tiene el nombre “Moisés,” para llevar Dios a cabo esa Obra. Pero ahora para introducir al pueblo hebreo a la tierra prometida tiene a Josué. Vean, el mismo Moisés le puso por nombre a Oseas hijo de Nun, le puso por nombre: “Josué,” que significa: “Redentor o Salvador.” O sea es el mismo nombre Jesús, Jesús o Josué. Josué o Yoshua en hebreo. Jesús en griego. Ahora, vean ustedes cómo el nombre Josué tenía que ver con la

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Obra de Dios: restaurar al pueblo a la tierra prometida; porque redimir significa: restaurar el pueblo a la tierra prometida, volver al lugar de origen. Y Jesús o Josué significa: “Salvador o Redentor.” Redimir es: “Volver al lugar de origen.” Y ahora, Josué, el que fue servidor de Moisés y fue el general del ejército hebreo, vino a ser el Instrumento de Dios para colocar al pueblo en la tierra prometida. Vean todo el propósito divino de Moisés cambiarle el nombre a su servidor Oseas por Josué, porque la Obra que Dios haría por medio de Josué, en adición a la que ya había hecho a través de esos cuarenta años, luego sería colocar el pueblo en la tierra prometida, restaurar el pueblo a su lugar de origen. Y ahora, el nombre Josué o Jesús, que es el mismo y que significa: “Redentor,” vean ustedes, está reflejando allí lo que - con el pueblo hebreo, el Israel terrenal, la simiente terrenal de Abraham, lo que Dios hará con la Simiente Celestial de Abraham. La Simiente Celestial de Abraham es el Israel Celestial, que es la Iglesia del Señor Jesucristo. Todos los escritos en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero son restaurados a su lugar de origen, o sea, a la eternidad, por medio de nuestro Josué, de nuestro Jesús, que es nuestro Redentor, nuestro Salvador. Josué o Jesús significa: “Salvador o Redentor.” Por eso es que decimos que Jesucristo es nuestro Redentor, que El es nuestro Salvador. El nos restaura a la Vida eterna, nos regresa a la Vida eterna y nos coloca en la Vida eterna restaurados con Dios, nuestro Padre Celestial, nos coloca en la tierra prometida con Vida eterna. Y ahora, lo que allá era un asunto literal, en una tierra literal, ahora Cristo lo hace en el campo espiritual y nos coloca en la Tierra Prometida del bautismo del Espíritu Santo, en donde obtenemos el nuevo nacimiento y obtenemos el cuerpo teofánico, cuerpo angelical de la sexta dimensión, y en adición a eso para el Día Postrero nos restaurará a la Vida eterna física, dándonos un cuerpo eterno, inmortal, incorruptible y glorificado. Todo eso lo hace Jesucristo nuestro Salvador, nuestro Redentor. Ahora, vean cómo en el nombre está contenida la Obra que sería

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hecha por nuestro amado Salvador Jesucristo. Así como en el nombre de Moisés estaba contenida la Obra que Dios haría en favor del pueblo hebreo: sacarlo de la nación egipcia. Aguas significa: naciones, pueblos y lenguas, por lo tanto el nombre Moisés, el cual significa: “Sacado de las aguas,” porque fue sacado del río Nilo por la hija del faraón. Ahora, vean ustedes, está representando lo que Dios hará con el pueblo hebreo. Una princesa sacó a Moisés de las aguas (la hija del faraón), y ahora, Moisés viene a ser un príncipe en Egipto; y un príncipe de Egipto saca al pueblo hebreo de la esclavitud. En el nombre está contenida la Obra que Dios hará por medio siempre del Instrumento que Dios tendrá para cada edad y para cada dispensación. Ahora, hemos visto que Josué dijo (cuando ya estaban en la tierra prometida y ya estaba avanzado en edad): “Ustedes miren a ver a quién van a servir, porque yo y mi casa serviremos a Jehová,” al Dios Creador de los Cielos y de la Tierra, al Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, ése es el Dios Verdadero. Y nosotros decimos: ¡Y nosotros también! Nosotros también servimos al Dios Verdadero, al Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, que es nuestro amado Señor Jesucristo, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob que se hizo hombre, se hizo carne y habitó en medio de la raza humana y tuvo por nombre Jesús, nombre que significa: “Redentor o Salvador,” para restaurarnos a la Vida eterna con Dios. “YO Y MI CASA SERVIREMOS A JEHOVA (o sea, a Jesucristo, porque el Jehová del Antiguo Testamento es el Jesucristo del Nuevo Testamento).” Jehová en el Antiguo Testamento, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob estaba en Su cuerpo angelical, cuerpo teofánico; y en el Nuevo Testamento estuvo en Su cuerpo de carne que creó en el vientre de María, al crear una célula de vida, una célula de sangre, la cual se multiplicó célula sobre célula y así fue formado el cuerpo de Jesús, donde habitó Dios en carne humana; y fue Dios haciendo parentesco con la raza humana, para poder redimir la raza humana,