Gone Baby Gone (Ensayo Final) PDF

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Ensayo final “Gone baby gone” Patrick Kenzie (Casey Affleck) y Ángela Gennaro (Michelle Monaghan), una joven pareja de investigadores privados que residen en los suburbios de Boston, son contratados para encontrar a la pequeña Amanda, hija de Helene McCready (Amy Ryan), una drogadicta y alcohólica mujer a quien sólo le importa su satisfacción personal. Ángela no se encontraba segura de aceptar el caso, ya que el resultado que pudiera dar la investigación le podría afectar negativamente. Aún así, después de conocer el barrio y la familia de la pequeña, Ángela decidió continuar con el caso. Al meterse de lleno en la investigación, Patrick, un hombre ético, bondadoso y fiel a sus principios, nota que las cosas tienen algún trasfondo, el cual se dispone a descubrir. A lo largo de la investigación, Kenzie logra hacer un acuerdo con los supuestos secuestradores. Sin embargo, algo sale mal, lo que causa que la pequeña Amanda cayera a una fosa y muriera. Después de la muerte de Amanda, Patrick es incapaz de aceptar la realidad aparente. En su afán por encontrar la verdad, se da cuenta de que el oficial de policía, Jack Doyle (Morgan Freeman), se encuentra detrás de todo. Es ahí cuando Patrick se enfrenta a un dilema moral, el cual pone a prueba toda su ética personal. A lo largo de la historia, Patrick, Ángela y todos los personajes de la película se encuentran inmersos en distintos dilemas morales. En el desarrollo del filme, después de la supuesta muerte de Amanda, Patrick intenta buscar nuevas pistas. En esta búsqueda se da el secuestro de otro niño de la localidad, llamado Johnny Pietro. Kenzie logra llegar hasta el hombre que secuestro a Johnny, pero después de darse cuenta de que el pequeño fue brutalmente violado y asesinado por dicho

hombre, termina matándolo sin misericordia alguna. ¿Cómo podemos evaluar este dilema? Probablemente este hombre no merecía ninguna consideración ni piedad por sus actos, pero Patrick no era el indicado para impartir justicia por sus propias manos. La ética discursiva nos menciona que se debe discutir cuál es la norma correcta mediante el diálogo racional. Con un sano criterio, podemos decir que Patrick debió entregar al asesino a la justicia, y fuera ésta quien diera la sentencia pertinente. Sin lugar a dudas, el dilema final, donde el investigador Kenzie debe decidir si llamar a la policía para regresar a la pequeña Amanda a su antigua vida o dejarla iniciar una nueva con su recién familia conformada por el ex policía Doyle y su esposa, es el dilema de más controversia. Por un lado tenemos el imperativo categórico de Kant, que nos dice: “el deber es el deber y no hay vuelta atrás”. Basándonos en lo que nos dice Kant, Patrick actuó de la manera correcta, ya que Amanda debe de estar con su madre sea como sea; ahora, si la madre a cometido faltas, es el gobierno el que debe actuar para evitarlas. Por otro lado, tenemos el utilitarismo, que nos dice que debemos de buscar el bien para el mayor número de personas posible. Evaluando la situación de Amanda y su alcohólica madre se comprende que, si Patrick no llama a la policía, sólo le hace un mal a Helene (quien piensa que su hija esta muerta). Sin embargo, si denuncia la falta de Jack Doyle, crea “justicia”, mandando dos hombres a la cárcel, pero dándole un futuro incierto a la niña secuestrada. Entonces cabe señalar, ¿estuvo bien la decisión de Patrick? ¿No hubiera sido más fácil dejar que Amanda iniciara una nueva vida en la que no le haría falta nada? Puede ser que Patrick sabía que Amanda estaría

mejor a lado de la familia Doyle, pero sus principios y racionalidad ética no lo permitieron. Ése es el motivo por el cual Patrick decidió dar aviso a la policía, y así regresar a la pequeña Amanda a su vida normal. Para cualquier persona, enfrentarse a una situación de este tipo causaría una enorme polémica emocional, puesto que muchos no nos encontramos con la madurez emocional para enfrentar problemas de esta magnitud. Hablando del primer dilema mencionado anteriormente, yo considero que la muerte es una pena menor ante los actos de este hombre. Él hizo algo terrible y se libró de las consecuencias de la manera más fácil posible. La pedofilia y el asesinato no tienen perdón de Dios, por lo que ese hombre debió haber pagado en vida sus malas acciones. Estoy en contra de la decisión de Patrick, ya que actuó por impulso y no evaluó las consecuencias que tendrían sus actos; además, le aplicó una sentencia que no le correspondía. Nosotros no somos nadie para privar la vida de los demás, pues ésta es el valor supremo. Para juzgar estas situaciones, se encuentra establecido un sistema de justicia, el cual evalúa los delitos y los castiga. De diferente manera, en el dilema que se planteó sobre el secuestro de Amanda, el investigador Kenzie actuó correctamente desde un punto de vista ético, específicamente desde el punto de vista de la teoría Kantiana. Si bien el dictamen de Patrick es correcto desde una corriente ética, yo me encuentro a favor de su decisión, a pesar de que Amanda hubiera tenido una vida feliz a lado de buenas personas, quienes buscarían su bienestar ante todas las cosas. Cabe mencionar que Jack Doyle era un hombre golpeado por la vida; su hijo había sido secuestrado y encontrado muerto. Aún así, eso no le da el derecho de tomar el

hijo de otra persona para llenar el hueco que quedó en su interior. Existe un dicho muy famoso que dice “El fin justifica los medios” que es bastante utilizado por los utilitaristas. Según Joseph Fletcher, esto es brutalmente erróneo, ya que, como dice en su libro “Moral responsability” (1967), “es asombroso como a través de los siglos la ética haya podido aceptar tal dicho, pero si el fin no nos justifica los medios ¿qué lo hace? ¡Nada!”. Aunque la familia Doyle tuviera buenas intenciones para Amanda, sigue siendo un delito arrancar a una niña de los brazos de su madre. Desde otro punto de vista, yo soy de la idea de que las personas no cambian

fácilmente. Helene era una persona narcisista que no velaba por el

futuro de su hija, sino que sólo buscaba su satisfacción personal mediante las drogas y el alcohol. Patrick probablemente sentenció con su decisión a Amanda a un futuro precario en el cual no podría desarrollarse plenamente, ir a la universidad ni salir de un barrio donde las drogas y la prostitución se encuentran a la vuelta de la esquina. Pero esas no son razones suficientes para que Patrick faltara a su moral y fuera cómplice de un grave delito. Podemos preguntarnos ¿Qué pasaría si en México se presentara una situación de esta magnitud? Siendo sinceros, México es un país con grandes problemas de justicia y corrupción, donde personas de bajos recursos son capaces de hacer cualquier cosa por algunos cuantos pesos. En este país, los secuestros, asesinatos y distintos delitos graves son cosas de la vida diaria, al grado de que muchas personas lo ven como algo normal. Nuestro país no se encuentra libre de situaciones como las que se presentan en la película; la falta de aplicación de la ley y la fácil omisión de ella hacen de nosotros un país vulnerable

ante problemas de esta magnitud. Puede ser que, al presentarse un delito de este tipo, en nuestro país las cosas se tornarían distintas, debido a que Estados Unidos es una nación con un sistema de seguridad mejor establecido, con policía mejor entrenada y sistemas inteligentes a la orden de la investigación de delitos. Sin embargo la ética es igual para todos, puesto que “para “la conciencia ética”, lo malo no es aquello que puede ser sancionado, sino lo impropio para mí” (F. Savater). Es por eso que al presentarse la misma situación, sea en México o en cualquier otro país, no cambia mi manera de pensar. Ante ninguna situación debemos involucrarnos, sea por buenas o malas intenciones, puesto que se está faltando a la ley y debes de pagar por ello. “Gone baby gone” es una película que nos plasma miedo, peligro y crueldad en sus distintas escenas. Nos presenta distintos dilemas éticos, los cuales se pueden evaluar desde distintos puntos de vista y distintas formas de racionalidad ética. Al principio, para Patrick Kenzie, el caso de Amanda fue únicamente un trabajo más, pero al final terminó afectándolo emocionalmente, al grado de terminar su relación con Ángela. La historia de Amanda nos plantea el tema de la justicia. Es realmente irónico como el principal problema de la historia es un crimen que es realizado por un policía, quien se supone que se encuentra para combatir el crimen y atrapar a los delincuentes, y así hacerlos pagar por sus faltas a la ley. Por otra parte, se da a notar el tema de la dignidad humana en esta historia. Primeramente, podemos decir que la dignidad humana es un derecho intrínseco y supremo que todos tenemos; es la condición que tiene todo ser humano por el simple hecho de distinguirse de los animales, gracias a la capacidad de razonar y tener

autodeterminación. En el filme podemos darnos cuenta de que la dignidad humana de Johnny Pietro fue gravemente corrompida por el hombre que lo violó y lo mató. Además la dignidad humana de Amanda se ve gravemente corrompida, debido a que todos los personajes toman una serie de decisiones, supuestamente buscando su bien estar. Sin embargo se ven que los intereses personales salen a flote, aún más que por el bien de Amanda. Por último, podemos decir que la ética es la base para convertirnos en buenas personas. Existen distintas corrientes éticas; algunas se contradicen entre sí, otras simplemente se complementan y llenan los huecos que toda teoría puede presentar. La película “Gone baby gone” nos da una visión de la falta de valores que se tienen en la sociedad. Muchas veces, las personas que nos protegen son las que más daño nos hacen. Podemos decir que es un caso ficticio, pero muchas veces la realidad supera en gran medida a la ficción. Cosas como ésta se presentan día con día, lo que nos hace darnos cuenta de lo mucho que la sociedad se ha estancado en el desarrollo de valores y en la búsqueda del bien personal

Bibliografía Gone baby gone. Dir. Ben Affleck. Int. Casey Affleck. 2007. IMDb. s.f. 1 de 5 de 2013. . Rodríguez, Yolanda. Educar.org. 15 de 11 de 2006. 2 de 05 de 2013. . Diez-Martínez, Ernesto. Vertigo. 23 de octubre de 2012. 1 de mayo de 2013. . s.f. 02 de 05 de 2013. .