El Zorro y El Huaychao

EL ZORRO Y EL HUAYCHAO EL ZORRO Y EL HUAYCHAO El zorro tenía, hace muchos años la boca chiquita y bonita. Un día que a

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EL ZORRO Y EL HUAYCHAO

EL ZORRO Y EL HUAYCHAO

El zorro tenía, hace muchos años la boca chiquita y bonita. Un día que andaba de paseo vio sobre un cerro cantando a un huaychao. Este pajarito es parecido al gorrión. Tiene el plumaje gris claro y cantar mueve alegremente las plumas blancas de su cola.

El zorro tenía, hace muchos años la boca chiquita y bonita. Un día que andaba de paseo vio sobre un cerro cantando a un huaychao. Este pajarito es parecido al gorrión. Tiene el plumaje gris claro y cantar mueve alegremente las plumas blancas de su cola.

El zorro se quedó admirado del lindo pico largo del ave y le dijo zalamero: - ¡Que hermosa flauta amigo huaychao y que bien tocas! ¿Podrías prestármela sólo por un momento? Yo la tocaré cuidadosamente. El ave se negó, pero el zorro insistió tanto que al fin el huaychao le prestó su pico. Pero le recomendó que para tocar se cosiera en el hocico a fin de que la flauta sonara mejor. Y así, sobre el cerro, el zorro se puso a cantar soplando la flauta. Después de algún rato, el huaychao reclamó su pico, más el zorro se negó. Decía el ave:

El zorro se quedó admirado del lindo pico largo del ave y le dijo zalamero: - ¡Que hermosa flauta amigo huaychao y que bien tocas! ¿Podrías prestármela sólo por un momento? Yo la tocaré cuidadosamente. El ave se negó, pero el zorro insistió tanto que al fin el huaychao le prestó su pico. Pero le recomendó que para tocar se cosiera en el hocico a fin de que la flauta sonara mejor. Y así, sobre el cerro, el zorro se puso a cantar soplando la flauta. Después de algún rato, el huaychao reclamó su pico, más el zorro se negó. Decía el ave:

- Yo sólo lo uso por momentos y tú la tocas sin descansar.

- Yo sólo lo uso por momentos y tú la tocas sin descansar.

El zorro no le hacía caso y soplaba sin tregua para un público de pequeños animalitos que se habían reunido a su alrededor.

El zorro no le hacía caso y soplaba sin tregua para un público de pequeños animalitos que se habían reunido a su alrededor.

Con la música despertaron unos añases (zorrinos) y saliendo de sus cuevas subieron al cerro en animado pandilla. Al ver al zorro tocando se pusieron a bailar y con ellos todos los animales del campo.

Con la música despertaron unos añases (zorrinos) y saliendo de sus cuevas subieron al cerro en animado pandilla. Al ver al zorro tocando se pusieron a bailar y con ellos todos los animales del campo.

El zorro no pudo guardar la seriedad por mucho tiempo y de pronto rompió a reír, pero con la ris se le descosió el hocico y se le rasgó la boca de oreja a oreja.

El zorro no pudo guardar la seriedad por mucho tiempo y de pronto rompió a reír, pero con la ris se le descosió el hocico y se le rasgó la boca de oreja a oreja.

El huaychao antes de que el zorro se recuperara de la sorpresa, recogió su pico y se echó a volar. Desde allí, dice el cuento, se quedaron los zorros con la boca enorme en castigo por no querer devolver con agrado lo que le dan prestado.

El huaychao antes de que el zorro se recuperara de la sorpresa, recogió su pico y se echó a volar. Desde allí, dice el cuento, se quedaron los zorros con la boca enorme en castigo por no querer devolver con agrado lo que le dan prestado.

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