A 2 Las Capacidades Como Objetivo de La Educacion

Tema 2: Las capacidades como objetivo de la educación. Sus distintos aspectos: valor intrínseco, valor propedéutico, car

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Tema 2: Las capacidades como objetivo de la educación. Sus distintos aspectos: valor intrínseco, valor propedéutico, carácter funcional en relación con la vida cotidiana. El concepto de capacidad viene del latín "capacitas", que significa aptitud, inteligencia y pericia del hombre, como posibilidad de desarrollar actividades o de concluir algo, refiriéndose expresamente a funciones motrices y a procesos del pensamiento. Para entender el tema es necesario distinguir claramente el significado de tres conceptos básicos: 

Las aptitudes. Hacen referencia a una habilidad potencial, de carácter general para la realización de un determinado tipo de tarea (verbal, numérica, musical...) y como habilidad potencial posee un carácter innato y estático (CI).



Las capacidades. Aluden a habilidades generales para la realización de determinadas tareas, sin que se le asigne un valor potencial ni estático, sino que puede desarrollarse y cambiar mediante la práctica y el aprendizaje.



Las destrezas han de entenderse como habilidades específicas para realizar algo. Así, una habilidad general (capacidad) contiene varias habilidades específicas o destrezas.

Las capacidades que conformaban los objetivos fundamentales del sistema educativo propuesto en la LOGSE han sido reinterpretado con posterioridad por la LOMCE que sustituye las capacidades por competencias clave, y las redefine las como “el conjunto de destrezas, conocimientos y actitudes adecuados al contexto que todo el alumnado que cursa esta etapa educativa debe alcanzar para su realización y desarrollo personal, así como para la ciudadanía activa, la integración social y el empleo. Esta propuesta responder a las recomendaciones de la UE que establecen siete competencias clave para el aprendizaje permanente: 

Competencia en comunicación lingüística. Se refiere a la habilidad para utilizar la lengua,



expresar ideas e interactuar con otras personas de manera oral o escrita. Competencia matemática y competencias básicas en ciencia y tecnología. La primera alude a las capacidades para aplicar el razonamiento matemático para resolver cuestiones de la vida cotidiana; la competencia en ciencia se centra en las habilidades para utilizar los conocimientos y metodología científicos para explicar la realidad que nos rodea; y la competencia tecnológica, en cómo aplicar estos conocimientos y métodos para dar respuesta



a los deseos y necesidades humanos. Competencia digital. Implica el uso seguro y crítico de las TIC para obtener, analizar, producir



e intercambiar información. Aprender a aprender. Es una de las principales competencias, ya que implica que el alumnado desarrolle su capacidad para iniciar el aprendizaje y persistir en él, organizar sus tareas y



tiempo, y trabajar de manera individual o colaborativa para conseguir un objetivo. Competencias sociales y cívicas. Hacen referencia a las capacidades para relacionarse con



las personas y participar de manera activa, participativa y democrática en la sociedad. Sentido de la iniciativa y espíritu emprendedor. Implica las habilidades necesarias para convertir las ideas en actos, como la creatividad o las capacidades para asumir riesgos y



planificar y gestionar proyectos. Conciencia y expresiones culturales. Hace referencia a la capacidad para apreciar la importancia de la expresión a través de la literatura, música, artes plásticas y escénicas.

Valor intrínseco. Con independencia de las diferentes posiciones teóricas desde las que podamos explicar el concepto de capacidad, podemos encontrar en todas ellas intrínseco uno de los fines

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Tema 2: Las capacidades como objetivo de la educación. Sus distintos aspectos: valor intrínseco, valor propedéutico, carácter funcional en relación con la vida cotidiana. básicos de todo el sistema educativo, es decir, el valor de contribuir al desarrollo integral de la persona. Esto supone un desarrollo armónico de las capacidades estudiadas. Valor propedéutico. Por otro lado, uno de los principios fundamentales del sistema educativo es el de conseguir personas ante todo capaces de aprender a aprender. En dicho marco el desarrollo de las capacidades pasa a tener un valor propedéutico esencial, se convierte en el modo de preparación básico para afrontar nuevos retos educativos y de aprendizaje futuros, que permitan a la persona adaptarse, conocer y aprender el complejo y cambiante mundo en el que va a vivir. Carácter funcional en relación con la vida cotidiana. En conexión con lo expuesto anteriormente aparece este valor funcional de las capacidades en relación con la vida cotidiana. Desarrollar en el niño/a capacidades con prioridad sobre hechos, conocimientos singulares y concretos, supone ponerlo en disposición de aplicar, transferir sus aprendizajes a distintos contextos y a los de su propia vida diaria. Supone el intento de conseguir acortar las distancias entre la cultura escolar y las necesidades vitales. La perspectiva de plasmar en las intenciones educativas el desarrollo de capacidades tiene un alto valor funcional, pues con ello se intenta incorporar al proceso educativo la formación de habilidades que podamos utilizar en todo momento. No podemos olvidar en ningún momento que, formar en la escuela es también formar para la vida. El cambio de enfoque de los contenidos a las capacidades y competencias incide directamente en el trabajo del profesorado y las familias planteando acciones formativas conjuntas e incluso realizar intervenciones directas en las que se deben considerar:    

La selección de contenidos posterior al análisis de los planteamientos del Proyecto Curricular. La organización de los contenidos en función de las capacidades a desarrollar. La flexibilización de los contenidos en función de su valor contextual. La metodología relacionada con la aplicación de las competencias a situaciones cotidianas



reales: sistemas cooperativos, proyectos, grupos interactivos y talleres. La evaluación del alumnado desde el punto de vista de los procesos de desarrollo, y no



utilizando criterios encaminados a detectar los “productos” obtenidos. La intencionalidad finalista de la acción educativa de tal forma que a la hora de comprobar si se han alcanzado esas capacidades, especialmente al final de cada etapa educativa, deberíamos primar sobre todo el valor humano de las mismas y no sólo el instrumental.

Entre las críticas más fundamentadas sobre el paso del concepto de capacidad al de competencia figura la falta de coherencia entre las mismas ya que solo las capacidades intelectuales y de integración social se reconocen explícitamente entre las nuevas competencias claves, relegando los valores la salud el desarrollo físico o el equilibrio personal y afectivo a un segundo plano educativo para fortalecer un modelo instrumental y productivo, que se refleja con claridad en la inclusión de la competencia del sentido de la iniciativa y espíritu emprendedor.

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